
Moscú.- El presidente ruso, Vladímir Putin, encabezó este sábado el desfile por el 81 aniversario de la victoria sobre la Alemania nazi en un ambiente marcado por la debilidad política y la ausencia de armamento pesado. Pese a la tregua de tres días acordada con la mediación de Estados Unidos, la celebración en la Plaza Roja reflejó el desgaste de cuatro años de conflicto en Ucrania y un creciente aislamiento internacional.
Una parada militar sin precedentes
Por primera vez en casi dos décadas, el evento careció de la exhibición de fuerza que tradicionalmente caracteriza al Kremlin:
- Ausencia de blindados: No desfilaron tanques, misiles intercontinentales ni artillería, algo que no ocurría desde 2007. Las autoridades atribuyeron la medida a supuestas “amenazas terroristas” de drones.
- Duración récord: La ceremonia duró apenas 45 minutos, convirtiéndose en la más corta de la historia reciente.
- Aislamiento diplomático: Solo cinco mandatarios acompañaron a Putin (Bielorrusia, Malasia, Laos, Kazajistán y Uzbekistán), una cifra drásticamente menor a los 30 líderes que asistieron hace cinco años.
- Presencia norcoreana: La única novedad fue la participación de soldados del Ejército Popular de Corea, quienes combatieron junto a Rusia en la región de Kursk.
Tensión diplomática y tregua de Trump
El desfile se llevó a cabo bajo el amparo de un alto el fuego de 72 horas negociado por el presidente estadounidense Donald Trump, un acuerdo que generó roces verbales entre Moscú y Kiev:
- Autorización de Kiev: El presidente Volodímir Zelenski firmó un decreto “autorizando” la parada en Moscú, gesto que el Kremlin calificó de “payasada”.
- Canje humanitario: Como parte del pacto, se procederá al intercambio de 1,000 prisioneros de guerra por cada bando.
- Seguridad extrema: Para evitar incidentes, el gobierno ruso bloqueó el internet móvil en el centro de Moscú y canceló la marcha del “Regimiento Inmortal”.
Discurso con tono victimista
En su intervención de ocho minutos, Putin apeló al nacionalismo y arremetió contra Occidente. El mandatario aseguró que sus tropas enfrentan a una fuerza apoyada por “todo el bloque de la OTAN” y elogió la “capacidad de aguante” del pueblo ruso como la clave del éxito. “Nuestra causa es justa y la victoria será nuestra”, concluyó, intentando proyectar unidad ante los rumores de luchas internas en el Kremlin y sus bajos índices de popularidad.



