
Honduras continúa registrando una de las tasas más altas de embarazo adolescente en América Latina, según alertó este jueves Médicos Sin Fronteras (MSF).
La organización internacional indicó que, de acuerdo con cifras correspondientes a 2023, unas 82 de cada 1,000 adolescentes entre 15 y 19 años dieron a luz en el país.
Además, la Secretaría de Salud (Sesal) mantiene registro de al menos 946 partos en menores de entre 10 y 14 años, una cifra que evidencia la gravedad del problema y la vulnerabilidad que enfrentan niñas y adolescentes hondureñas.
MSF alerta sobre invisibilización del problema
Médicos Sin Fronteras señaló que el embarazo adolescente sigue estando rodeado de tabúes, desinformación y barreras de acceso a servicios de salud sexual y reproductiva.
La organización considera que muchos casos permanecen invisibilizados, especialmente cuando involucran violencia sexual o relaciones desiguales.
“A veces nos criamos a la antigua y es difícil comprender a los adolescentes”, relató Roxana, madre de una paciente atendida por MSF.
La mujer explicó que el acompañamiento psicológico y médico ha sido clave para orientar a su hija durante la adolescencia y evitar situaciones de riesgo.
Violencia sexual y falta de educación agravan crisis
MSF advirtió que factores como el miedo, los juicios sociales, la falta de educación sexual y las limitaciones en el acceso a servicios médicos continúan afectando a miles de adolescentes en Honduras.
A esto se suma la alta incidencia de violencia sexual contra menores de edad.
Según la organización, muchos de los embarazos adolescentes están relacionados con contextos donde no existe consentimiento o igualdad en la relación.
Brigadas móviles atienden adolescentes en San Pedro Sula
Ante esta situación, en 2025 MSF reorientó parte de sus actividades en San Pedro Sula para fortalecer la atención a adolescentes entre 10 y 19 años.
Los servicios incluyen:
- acceso a anticonceptivos
- citologías
- atención prenatal y posnatal
- diagnóstico y tratamiento de infecciones de transmisión sexual
- consultas de salud mental
- seguimiento de trabajo social
- atención integral a víctimas de violencia sexual
Las brigadas móviles también se desplazaron a centros educativos y al Policlínico Miguel Paz Barahona como apoyo a la Secretaría de Salud.
Más de 100 casos de violencia sexual atendidos
Diana Dávila, gestora de actividades médicas de MSF en San Pedro Sula, informó que entre febrero de 2025 y febrero de 2026 atendieron 100 casos de violencia sexual.
De ese total, 42 víctimas eran menores de 18 años.
En el mismo período, la organización realizó 598 consultas prenatales y 53 consultas posparto en menores de 19 años.
“La mayoría de los embarazos adolescentes que atendimos están relacionados con situaciones donde no existe consentimiento”, afirmó Dávila.
Salud mental también preocupa
MSF también alertó sobre la necesidad de fortalecer la atención en salud mental desde edades tempranas.
Durante el último año, el equipo psicológico de la organización brindó 1,598 consultas iniciales y de seguimiento.
Entre los principales motivos de atención figuran:
- ansiedad
- depresión
- estrés postraumático
- reacciones al estrés agudo
- problemas familiares y emocionales
La organización explicó que muchas afectaciones emocionales están vinculadas con violencia sexual, separación familiar y conflictos personales.
“Pensaba que no servía”
Roxana recordó que durante su adolescencia enfrentó desinformación y rechazo incluso dentro de su familia.
“Me decían que ya no servía y yo sentía que no servía. Hasta ahora entendí que era parte de crecer”, expresó.
La mujer aseguró que actualmente su hija recibe acompañamiento emocional y comprende mejor los cambios físicos y emocionales propios de la adolescencia.
MSF pide reforzar educación y atención integral
Médicos Sin Fronteras reiteró la importancia de fortalecer la educación sexual, ampliar el acceso a servicios de salud y garantizar atención psicológica confidencial para adolescentes y sobrevivientes de violencia.
La organización advirtió que el embarazo adolescente y la violencia sexual continúan siendo desafíos urgentes de salud pública en Honduras.



