
Tegucigalpa.- Con el objetivo de transformar la gestión del recurso hídrico en el país, la Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente (SERNA) oficializó el lanzamiento de un ambicioso proyecto de cooperación internacional. La iniciativa, desarrollada en conjunto con los gobiernos de Brasil y Alemania, busca optimizar el suministro de agua y fortalecer la resiliencia climática en todo el territorio nacional.
Objetivos estratégicos del proyecto
Esta alianza busca abordar de manera integral los desafíos técnicos y operativos que enfrentan los sistemas de agua potable en Honduras:
- Reducción de pérdidas: El proyecto se enfoca en disminuir significativamente las mermas de agua en los sistemas de distribución, asegurando que el recurso llegue de manera efectiva a los hogares.
- Eficiencia operativa: Se implementarán mejoras en la infraestructura para lograr sistemas más eficientes y sostenibles a largo plazo.
- Tecnología innovadora: La cooperación facilitará el acceso a herramientas tecnológicas de última generación para el monitoreo y gestión del agua.
- Impacto masivo: Se estima que la iniciativa beneficiará directamente a más de 8.5 millones de hondureños, mejorando su calidad de vida y acceso al servicio.
Sinergia institucional y técnica
El éxito de la iniciativa descansa en un esquema de trabajo colaborativo que involucra a actores clave del sector energético y regulador:
- Apoyo Técnico: Brasil y Alemania aportarán su experiencia y conocimientos técnicos para la formación de cuadros especializados en Honduras.
- Vinculación con SEN: Se trabajará de la mano con la Secretaría de Energía (SEN) para integrar soluciones que optimicen el consumo energético en el bombeo y tratamiento de agua.
- Fortalecimiento del Regulador: El Ente Regulador de los Servicios de Agua Potable y Saneamiento (ERSAPS) recibirá apoyo para fortalecer sus capacidades de supervisión y cumplimiento de estándares de calidad.
Resiliencia ante el cambio climático
Ante la vulnerabilidad de Honduras frente a los fenómenos climáticos, el proyecto pone especial énfasis en la preparación comunitaria. Al asegurar agua de calidad y sistemas menos propensos a fallos, las comunidades estarán mejor equipadas para enfrentar periodos de sequía o eventos extremos, garantizando la continuidad del servicio y la protección de la salud pública en un entorno global cada vez más dinámico.



