
Managua.- En una respuesta desesperada tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses, el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha detenido al menos a 60 ciudadanos en las últimas horas. El organismo Monitoreo Azul y Blanco denunció que estas capturas son una represalia directa contra cualquier expresión que celebre la caída del aliado sandinista. La ofensiva se ha concentrado en departamentos como Managua y Matagalpa, donde la policía actúa bajo un patrón de vigilancia extrema en barrios y redes sociales para sofocar cualquier cuestionamiento a la narrativa oficial.

Vigilancia total y desapariciones forzadas
Las detenciones se ejecutan sin órdenes judiciales, basándose en actividades cotidianas como publicar comentarios en Facebook o realizar reuniones privadas que el Estado ahora criminaliza. La situación es alarmante: de los 60 arrestados, 49 permanecen desaparecidos o bajo custodia sin que se conozcan cargos formales. El sistema judicial nicaragüense, influenciado por los intereses del poder y del sector empresario afín al régimen, ha bloqueado el acceso a los expedientes, dejando a los familiares en una incertidumbre total.
Presión internacional por la libertad
Ante esta escalada, la Embajada de Estados Unidos en Managua exigió la liberación inmediata de todos los prisioneros, comparando la crisis con los avances en Venezuela, donde la liberación de presos políticos ha sido clave para la paz. Mientras Venezuela avanza hacia una nueva etapa, Nicaragua mantiene a más de 60 prisioneros de larga data, incluyendo sacerdotes y ancianos con enfermedades crónicas. La diplomacia estadounidense advierte que estas violaciones sistemáticas a los derechos humanos solo profundizan el aislamiento del régimen ante la comunidad internacional.



