
Nueva York, Estados Unidos – Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, comparecen este lunes ante un tribunal federal de Manhattan, en Estados Unidos, donde se formalizan los cargos por narcotráfico y tráfico de armas que les imputa la administración del presidente Donald Trump, luego de su captura en Venezuela durante una operación militar el fin de semana.
El traslado del exmandatario venezolano y de Flores se realizó bajo estrictas medidas de seguridad. El convoy estuvo integrado por al menos cinco vehículos oficiales, mientras que varias calles aledañas al tribunal permanecieron cerradas por la policía desde tempranas horas.
Traslado bajo fuerte custodia y visibles dificultades
En las primeras imágenes difundidas este lunes, Maduro fue visto caminando con dificultad y rengueando, lo que habría sido consecuencia de una lesión en el tobillo sufrida el día de su captura, presuntamente durante un intento de escape, según versiones que han trascendido desde fuentes cercanas al operativo.
El líder venezolano se encuentra detenido en Nueva York y, pasadas las 7:15 de la mañana (hora local), fue trasladado por fuerzas federales desde el lugar de reclusión hasta los tribunales. Durante el operativo, fue cambiado de un vehículo a otro antes de abordar un helicóptero, que completó el traslado hasta Manhattan.
Cilia Flores viajaba junto a Maduro y también enfrenta acusaciones por formar parte de la misma estructura criminal dedicada, según las autoridades estadounidenses, al narcotráfico internacional. Ambos vestían conjuntos de color marrón, de acuerdo con las imágenes captadas a distancia por medios locales.
Tensión política y juramentación en Venezuela
Mientras Maduro y Flores enfrentan la justicia estadounidense, la incertidumbre política crece en Venezuela. Este mismo lunes, Delcy Rodríguez se apresta a jurar como nueva presidenta del país ante la Asamblea Nacional controlada por el chavismo.
La ceremonia está prevista para horas de la mañana y se produce tras la captura de Maduro por parte de Estados Unidos, un hecho que marca un punto de quiebre en la crisis venezolana. Rodríguez, quien ha sido advertida por la administración Trump de posibles consecuencias judiciales, ha manifestado públicamente su disposición a “colaborar” con Washington.
Analistas consideran que este escenario podría representar un cambio profundo en las relaciones entre ambos gobiernos, históricamente enfrentados, mientras la atención internacional permanece puesta en el proceso judicial que se desarrolla en Nueva York.



