
Tegucigalpa.- Las tensiones en Oriente Próximo han alcanzado un punto crítico tras una nueva advertencia emitida por las Fuerzas Armadas de Irán este jueves. El portavoz del estamento militar, Ebrahim Zolfaqari, declaró que si Estados Unidos cumple con las amenazas del presidente Donald Trump de atacar la infraestructura estratégica de Irán, la respuesta será inmediata y devastadora, extendiéndose a “toda la infraestructura de la región”.
Este mensaje surge en un clima de alta volatilidad, marcado por recientes cruces de ataques entre ambos países, a pesar de intentos previos de estabilización mediante un alto el fuego en abril y un memorando de entendimiento firmado en junio. La retórica beligerante se ha intensificado tras las publicaciones del mandatario estadounidense en redes sociales, donde ha advertido sobre posibles ataques a centrales eléctricas y puentes si Irán no accede a sus demandas sobre el estratégico estrecho de Ormuz.
Un conflicto de escala regional
El escalamiento verbal y militar ha generado preocupación global, incluyendo una inusual reprimenda de las Naciones Unidas, cuyo portavoz, Stéphane Dujarric, calificó la retórica como alarmante y advirtió sobre el riesgo de violar el derecho internacional si se atacan infraestructuras civiles. La situación se ha visto agravada por diversos factores que mantienen la región al borde de una guerra de mayor magnitud:
- Amenazas recíprocas: Irán ha dejado claro que, a diferencia de su contención previa “por buena vecindad”, ahora eliminará cualquier consideración de respeto a las infraestructuras en países vinculados a EE. UU. si su propio territorio es blanco de agresiones.
- Contexto de ataques: Recientemente se han reportado operativos con misiles y drones contra instalaciones militares y objetivos estadounidenses en diversos puntos de la región, en represalia por bombardeos previos de Washington.
- Impacto energético: El bloqueo del estrecho de Ormuz —por donde transita el 20% del petróleo mundial— y las constantes amenazas sobre plantas eléctricas han provocado una inestabilidad económica que afecta los mercados internacionales de hidrocarburos.
La postura oficial y el riesgo de una guerra mayor
Las autoridades iraníes han calificado las advertencias del presidente Trump como “palabras vacías”, pero han enfatizado que su respuesta será firme, buscando que Estados Unidos y sus aliados queden privados del acceso a recursos energéticos de la región durante años. Mientras tanto, la comunidad internacional observa con cautela cómo los esfuerzos diplomáticos parecen debilitarse ante la frecuencia de los incidentes armados.
Hasta la fecha, el Comando Central de los Estados Unidos ha confirmado el lanzamiento de nuevos ataques como respuesta a incidentes en el estrecho de Ormuz, lo que sugiere que el conflicto se mantiene en una espiral activa. La advertencia iraní de que la infraestructura regional será “aplastada bajo los firmes golpes” de sus fuerzas, en caso de una escalada estadounidense, subraya la peligrosidad del momento actual para la seguridad y la economía global.



