
Irán – La tensión en Medio Oriente escaló a niveles inéditos este domingo, luego de que Israel confirmara ataques aéreos en el centro de Teherán, capital de Irán, en medio de la crisis desatada por la muerte del líder supremo iraní, Ali Jameneí.
El Ejército israelí aseguró que su fuerza aérea golpeó “objetivos estratégicos del régimen iraní”, marcando la primera incursión directa en el corazón político y administrativo de Teherán desde el inicio del conflicto.
Imágenes difundidas por medios locales mostraron explosiones y columnas de humo en zonas donde operan ministerios y entidades estatales.
De acuerdo con reportes oficiales iraníes, los ataques recientes se suman a una cadena de bombardeos atribuidos tanto a Israel como a Estados Unidos, que ya dejan decenas de víctimas mortales en distintos puntos del país.
Entre los hechos más graves se encuentra el ataque contra una escuela primaria femenina en Minab, donde murieron más de un centenar de niñas.
Advertencias desde Washington
Horas antes del bombardeo en Teherán, el presidente estadounidense Donald Trump lanzó una dura advertencia contra Irán a través de su red social, asegurando que cualquier represalia sería respondida con una fuerza “nunca antes vista”.
Tras la muerte de Jameneí, Irán anunció la conformación de un liderazgo interino encabezado por el presidente Masud Pezeshkian, junto a autoridades del poder judicial y religioso, mientras el discurso oficial se endurece frente a Occidente.
“Una declaración de guerra”
El Gobierno iraní calificó el asesinato de Jameneí como una “declaración abierta de guerra contra los musulmanes”. Altos funcionarios de seguridad afirmaron que la respuesta será “contundente” y dirigida tanto a Israel como a intereses estadounidenses en la región.
Medios internacionales como The New York Times revelaron que información de inteligencia compartida por la CIA habría sido clave para ubicar al líder iraní antes del ataque, un señalamiento que profundiza el quiebre diplomático.
Escalada regional en el golfo Pérsico
En respuesta, Irán anunció ataques contra bases militares de Estados Unidos en países del golfo Pérsico y en el Kurdistán iraquí, advirtiendo que toda instalación “enemiga” está ahora bajo amenaza directa.
Mientras tanto, miles de personas se congregaron en la plaza Enghelab, en Teherán, para despedir a Jameneí y expresar su desafío a Occidente, en una jornada marcada por consignas contra Estados Unidos y la promesa de resistencia.
La comunidad internacional observa con alarma un conflicto que amenaza con extenderse más allá de las fronteras iraníes y desestabilizar aún más una región ya golpeada por la guerra.



