
Tegucigalpa.- Agricultores de las zonas montañosas cercanas al Distrito Central, incluyendo comunidades como Azacualpa y Lepaterique, han alzado su voz este lunes para denunciar una crisis que amenaza su subsistencia. Los productores reclaman una intervención urgente del Gobierno ante el aumento descontrolado de los insumos agrícolas y los abusos en la cadena de comercialización.

El Impacto de los Altos Costos de Insumos
Los campesinos denuncian que el precio de los fertilizantes y abonos sube cada año sin ninguna regulación, lo que eleva drásticamente los costos de producción. A pesar del esfuerzo que implica el ciclo de cultivo —que dura entre tres y cuatro meses—, el apoyo gubernamental es calificado como insuficiente, limitándose en ocasiones a entregas esporádicas de abono que no cubren las necesidades de las parcelas grandes.
Abusos en la Cadena de Comercialización
Uno de los mayores problemas señalados es la figura del intermediario, quien se queda con la mayor parte de las ganancias. Los productores ejemplifican esta brecha con datos alarmantes:
- El Repollo: Se paga al productor a 22 lempiras la cabeza, pero llega al consumidor final en los mercados con precios de entre 50 y 60 lempiras.
- La Papa: Los agricultores reciben apenas 5 lempiras por libra, mientras que en el mercado se vende hasta por 15 lempiras.

Esta disparidad provoca que, en ocasiones, los agricultores prefieran dejar que el producto se pudra en el campo antes que venderlo a precios que ni siquiera cubren el acarreo al mercado.
Peticiones al Gobierno
Ante esta situación, los horticultores exigen:
- Regulación de precios: Control estatal sobre el costo de fertilizantes y plaguicidas.
- Organización del mercado: Medidas para limitar el margen de ganancia de los intermediarios.
- Tecnificación y capacitación: Apoyo para enfrentar las variaciones climáticas y las plagas que afectan el rendimiento de sus cosechas.
Finalmente, los agricultores advirtieron que, de no recibir una respuesta concreta por parte de las autoridades de la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG), la seguridad alimentaria de la capital podría verse comprometida. La falta de rentabilidad está empujando a muchos jóvenes a abandonar el campo para migrar hacia las ciudades o el extranjero, dejando las tierras productivas sin mano de obra para los próximos ciclos de siembra.



