
El expresidente de Honduras Porfirio Lobo Sosa lanzó fuertes cuestionamientos sobre una eventual participación política de Juan Orlando Hernández dentro del Partido Nacional y advirtió que su regreso a la actividad partidaria podría convertirse en un problema electoral para esa institución.
Lobo Sosa abordó el tema durante una entrevista en el pódcast 2 que 3, conducido por el periodista Dennis Andino, donde fue consultado directamente sobre qué piensa del regreso del exmandatario a Honduras y su posible involucramiento nuevamente en las estructuras nacionalistas.
El expresidente rechazó la idea expresada por algunos dirigentes de que Hernández pueda contribuir a fortalecer al Partido Nacional y sostuvo que podría ocurrir exactamente lo contrario.
Porfirio Lobo: “No es conveniente” que JOH se involucre en el Partido Nacional
Durante la conversación, Lobo fue consultado sobre si considera conveniente que Hernández vuelva a tener participación dentro del Partido Nacional, ya sea actualmente o de cara a futuros procesos electorales.
Su respuesta fue negativa.
El exgobernante argumentó que, independientemente del respaldo que Hernández todavía pueda conservar entre algunos dirigentes, amigos o simpatizantes, el impacto de su figura debe analizarse pensando en una elección general y no únicamente en el movimiento interno del nacionalismo.
Lobo recordó que Hernández fue condenado en Estados Unidos antes de recibir un perdón presidencial y cuestionó que ese antecedente pueda convertirse en una buena “carta de presentación” para el Partido Nacional ante el electorado.
“¿Cómo cree usted que la persona que fue sentenciada por narcotráfico y posesión de armas va a ser una carta buena de presentación para un partido?”, cuestionó.
El exmandatario sostuvo que el verdadero impacto podría observarse al momento de buscar el voto de sectores ajenos a la militancia partidaria.
“Ese abrazo de Juan Orlando los puede hundir políticamente”
Lobo también dirigió un mensaje a quienes tengan aspiraciones presidenciales dentro del Partido Nacional.
Según el expresidente, los futuros precandidatos deben analizar cuidadosamente el costo político que podría representar buscar el respaldo de Hernández.
“Ese abrazo de Juan Orlando los puede llevar a hundirlos políticamente”, manifestó durante la entrevista.
Para Lobo, un candidato presidencial no puede depender exclusivamente de los votos de la estructura de su partido.
Recordó que para ganar unas elecciones generales se necesita conquistar el respaldo de votantes independientes, organizaciones sociales, iglesias e incluso ciudadanos identificados anteriormente con otras fuerzas políticas.
En ese escenario, consideró que la cercanía con Hernández podría representar una desventaja para cualquier aspirante nacionalista que posteriormente deba competir por la Presidencia.
“A lo que sí le garantizo a usted es que al que abrace Juan Orlando puede no tener muchos problemas a lo interno, pero cuando va a la general, olvide, no hay forma de que sea presidente”, sostuvo.
Lobo asegura que no impediría debate sobre el futuro de JOH
Andino también preguntó al exmandatario si levantaría su voz para intentar impedir una eventual candidatura de Hernández dentro del Partido Nacional.
Lobo reconoció que no tiene la facultad para impedir que alguien busque una candidatura, pues esa decisión dependería de los mecanismos internos y finalmente de los electores.
Sin embargo, dejó claro que tampoco permanecería en silencio ante un escenario de esa naturaleza.
“Si estuviera en mis manos impedirlo, pues lo haría”, manifestó.
A criterio del exgobernante, el nacionalismo debe tomar sus decisiones pensando no solamente en sus simpatizantes más fieles, sino también en la capacidad de atraer a ciudadanos independientes necesarios para ganar una elección general.
“La política es con la cabeza, no con el corazón”
Lobo también se refirió a los dirigentes nacionalistas que mantienen una relación de lealtad o cercanía con Hernández.
Aseguró comprender que puedan existir vínculos personales y políticos, pero sostuvo que las decisiones electorales deben tomarse con base en sus posibles consecuencias.
“El problema de la política es que el corazón solo se ocupa para tener energía para luchar. La política es con la cabeza, no con el corazón”, expresó.
Según Lobo, los dirigentes deben observar no solo las reacciones de quienes respaldan al expresidente, sino también escuchar lo que opinan otros sectores de la sociedad hondureña.
En ese contexto, mencionó los cuestionamientos públicos realizados por líderes religiosos después del regreso de Hernández al país y consideró que esas posiciones no deberían ser ignoradas por el nacionalismo.
Lobo pide que sistema judicial actúe conforme a la ley
El exmandatario también habló sobre los procesos que Hernández podría enfrentar en Honduras.
Lobo sostuvo que corresponde al Ministerio Público presentar ante los tribunales cualquier requerimiento sustentado en investigaciones y documentación disponible, mientras que el sistema judicial deberá resolver conforme a la legislación hondureña.
Para el expresidente, la actuación de las instituciones en eventuales procesos contra Hernández será una prueba para la justicia nacional.
Lobo también advirtió que cualquier percepción de trato privilegiado podría terminar generando consecuencias políticas para el propio Partido Nacional.
Cabe señalar que las opiniones expresadas por Lobo corresponden a su valoración política sobre el posible impacto de Hernández y no constituyen una determinación sobre eventuales responsabilidades judiciales en Honduras.
¿Quién podría suceder a Asfura dentro del Partido Nacional?
Durante la entrevista también surgió la interrogante sobre las figuras que eventualmente podrían competir por el liderazgo presidencial del Partido Nacional en un próximo proceso electoral.
Lobo consideró que todavía falta tiempo para definir candidaturas, aunque mencionó algunos nombres que han comenzado a escucharse dentro del nacionalismo.
Entre ellos citó al presidente del Congreso Nacional, Tomás Zambrano, y a María Antonieta Mejía, aunque insistió en que el panorama todavía puede cambiar.
Su principal advertencia volvió a centrarse en el eventual respaldo de Hernández a cualquiera de los futuros aspirantes.
Lobo consideró que una “bendición” política del exmandatario podría ayudar a determinado dirigente dentro de las estructuras nacionalistas, pero perjudicarlo posteriormente frente al electorado general.
De esta manera, el expresidente dejó clara su posición: el Partido Nacional debe pensar en su capacidad de ampliar su base electoral antes de decidir qué papel podría tener Hernández en el futuro político de la institución.



