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Perú elige entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez en histórica elección

Perú vive este domingo una de las jornadas electorales más decisivas de los últimos años con la celebración de la segunda vuelta presidencial entre la candidata derechista Keiko Fujimori y el izquierdista Roberto Sánchez.

Más de 27,3 millones de ciudadanos están convocados a las urnas para definir quién gobernará el país sudamericano en medio de una década marcada por la inestabilidad política, crisis institucionales y constantes cambios de Gobierno.

El próximo mandatario se convertirá en el noveno presidente peruano en apenas diez años, reflejo de la fuerte polarización y la fragilidad política que enfrenta la nación.

Fujimorismo busca regresar al poder

La elección vuelve a colocar frente a frente al fujimorismo y a una candidatura respaldada por sectores antifujimoristas, un escenario que se ha repetido en varias ocasiones durante los últimos procesos electorales en Perú.

Keiko Fujimori, hija del expresidente Alberto Fujimori, busca regresar al poder tras varios intentos fallidos. La líder de Fuerza Popular promete aplicar políticas de “mano dura” y devolver el orden político y social al país.

La candidata asegura que retomará medidas económicas similares a las impulsadas durante el gobierno de su padre, período recordado por el crecimiento económico y la lucha contra grupos armados, aunque también señalado por violaciones a los derechos humanos y casos de corrupción.

En elecciones anteriores, Keiko Fujimori perdió frente a Ollanta Humala, Pedro Pablo Kuczynski y Pedro Castillo, en algunos casos por márgenes mínimos de votos.

Roberto Sánchez promete un cambio político

Por su parte, Roberto Sánchez representa a los sectores de izquierda y a simpatizantes del expresidente Pedro Castillo, quien permanece encarcelado tras la fallida disolución del Congreso en 2022.

El candidato de Juntos por el Perú ha prometido impulsar cambios sociales y sostiene que Castillo fue víctima de intereses políticos y económicos que, según sus seguidores, no le permitieron gobernar.

Sánchez también responsabiliza al fujimorismo de haber contribuido a la crisis política mediante destituciones presidenciales impulsadas desde el Congreso.

Un país dividido y marcado por la desconfianza

Las encuestas previas reflejaban una contienda cerrada entre ambos aspirantes, aunque la legislación peruana prohíbe difundir sondeos durante la última semana antes de la votación.

El proceso electoral también llega rodeado de desconfianza y denuncias de fraude que marcaron los últimos comicios presidenciales.

En la primera vuelta, Keiko Fujimori obtuvo el 17,19 % de los votos válidos, mientras que Roberto Sánchez alcanzó el 12,03 %, en una jornada que registró retrasos en centros de votación y cuestionamientos sin pruebas sobre supuestas irregularidades.

Con el país profundamente dividido, millones de peruanos decidirán si el fujimorismo vuelve al poder después de 25 años o si la izquierda recupera protagonismo político en Perú.

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