
Un padre de familia, procedente del departamento de El Paraíso, decidió trasladar de urgencia a su hijo de 13 años al Hospital Psiquiátrico Mario Mendoza, en Tegucigalpa, tras presentar alteraciones severas en su conducta, que estarían relacionadas con el uso prolongado de videojuegos en línea.
De acuerdo con el testimonio del padre, la situación se fue desarrollando de forma progresiva desde noviembre de 2025, cuando el adolescente comenzó a dedicar largas horas al uso del teléfono celular, especialmente jugando en plataformas digitales.
Cambios de conducta encendieron las alertas
Según relató, el menor empezó a aislarse de su entorno familiar, dejó de interactuar con normalidad y mostraba conductas que no eran habituales en él.
“La situación comenzó a preocuparnos cuando dejó de responder de forma normal y casi no hablaba”, explicó.
El padre detalló que, al intentar limitar el acceso al dispositivo, el comportamiento del adolescente se volvió más agresivo. Con el paso de los días, la situación escaló hasta episodios de violencia dentro del hogar.
“Ya no actuaba como antes. Cuando le quitamos el teléfono, empezó a comportarse de una manera incorrecta. Llegó a golpear a su mamá y a sus hermanos”, lamentó.
Atención médica especializada
Ante la gravedad del caso, el menor fue ingresado al Hospital Psiquiátrico Mario Mendoza, donde fue evaluado por especialistas en salud mental. Posteriormente, fue referido al Hospital de Especialidades Psiquiátricas Santa Rosita, ubicado en el Valle de Amarateca, para continuar con su tratamiento.
El padre, identificado como Osman Martínez, señaló que el interés del adolescente por los videojuegos comenzó al convivir con familiares que ya utilizaban estos dispositivos, hasta que finalmente obtuvo su propio teléfono móvil.
Especialistas advierten sobre múltiples factores
Por su parte, la directora del Hospital Mario Mendoza, Monserrat Arita, explicó que este tipo de casos no responden a una sola causa, sino a una combinación de factores.
Indicó que elementos como la violencia intrafamiliar, condiciones socioeconómicas adversas y posibles antecedentes de abuso pueden incidir en el desarrollo de trastornos como depresión, ansiedad y otros problemas de salud mental en menores.
Arita también alertó que en el centro asistencial se atienden diariamente entre 12 y 15 casos relacionados con ansiedad y depresión, lo que evidencia la creciente demanda de atención en salud mental en Honduras.



