
Tegucigalpa.- La guerra interna en el Tribunal de Justicia Electoral (TJE) estalló tras la polémica decisión de los magistrados Mario Flores Urrutia y Miriam Barahona de declarar inadmisible el recuento de votos en la capital.
El magistrado Mario Morazán rompió el silencio con una denuncia incendiaria, acusando a sus colegas de emitir un fallo que no tiene relación con lo solicitado por el alcalde Jorge Aldana. Según Morazán, la mayoría del tribunal simplemente “se lavó las manos”, ignorando la revisión de 435 actas pendientes y 987 impugnadas, lo que deja en total incertidumbre la voluntad popular expresada en las urnas.
Con un tono de indignación, Morazán explicó que el equipo legal de Aldana presentó pruebas contundentes de que las actas no fueron contabilizadas por razones ajenas al candidato, pero el pleno decidió ignorar el fondo del asunto. “Lo que ellos resolvieron no tiene nada que ver con lo solicitado; no resolvieron nada”, sentenció el magistrado, sugiriendo que se ha vulnerado el derecho constitucional a una respuesta legal clara.
El destino de miles de votos en el Distrito Central pende ahora de un hilo, mientras la capital se sumerge en una crisis de legitimidad. El fallo que declara “inadmisible” el conteo jurisdiccional ha sido interpretado por Morazán como un atropello a la justicia, dejando abierta la puerta a nuevas acciones legales y protestas por parte de los sectores afectados.



