
Tegucigalpa.- El exfiscal Luis Javier Santos, quien durante años lideró la Unidad Fiscal Especializada Contra Redes de Corrupción (UFERCO), rompió el silencio tras su salida del cargo, denunciando graves amenazas contra su integridad física y una parálisis institucional que lo obligó a renunciar. Santos confesó que dentro del Ministerio Público se sentía “como un vegetal”, sin capacidad real de acción.

Advertencias y temor por su vida
Santos reveló que su salida del foco público aumenta su vulnerabilidad ante grupos de poder que han estado bajo su lupa investigativa.
- La amenaza: Según el exfiscal, recibió advertencias directas de que, una vez que perdiera la protección de su cargo y su perfil mediático disminuyera, vendrían represalias en su contra. “Dijeron que cuando mi perfil bajara, se vengarían de mí”, confesó con preocupación.
- Aislamiento institucional: Explicó que su renuncia fue motivada por el sentimiento de inutilidad al que fue sometido, enfrentando bloqueos que impedían la independencia de sus funciones.

Limitaciones en la lucha anticorrupción
El exjefe de la Uferco detalló cómo la operatividad de la unidad fue restringida mediante directrices que limitaban el alcance de la justicia:
- Enfoque restringido: Denunció que recibió órdenes de centrarse exclusivamente en los casos heredados de la MACCIH, prohibiéndole avanzar en nuevas líneas de investigación sobre redes de corrupción actuales.
- Bloqueo de información: Advirtió que la dificultad para acceder a datos clave está condenando muchos casos emblemáticos a la impunidad.
- Debilitamiento del ente: Para Santos, estas limitaciones no son casuales, sino una estrategia para reducir la efectividad de las investigaciones de alto impacto en el país.
La salida de Luis Javier Santos marca un momento crítico para el sistema de justicia en Honduras, dejando una estela de incertidumbre sobre el futuro de los casos de corrupción que aún permanecen engavetados y la protección que el Estado debe brindar a quienes persiguen el delito.



