
Tegucigalpa.- Un juez de los tribunales de la ciudad de La Ceiba, Atlántida, dictó la medida de detención judicial en contra del ciudadano Carlos Mencías Molina, conocido en el mundo delictivo bajo el alias de “Gato Negro”. La resolución judicial se emitió de manera oficial inmediatamente después de haber concluido su respectiva audiencia de declaración de imputado.
Mencías Molina es señalado de manera formal por los entes de justicia como un presunto implicado directo en la ejecución de una de las peores matanzas y hechos de sangre registrados durante este año en el territorio hondureño.
Remisión a Támara y detalles del proceso
El dictamen judicial establece de forma estricta los parámetros bajo los cuales el procesado deberá cumplir la medida cautelar impuesta:
- Centro de reclusión: Por orden expresa del juez de letras, el sospechoso fue enviado de forma inmediata tras las rejas del centro penitenciario de Támara, ubicado en el departamento de Francisco Morazán.
- Acusación formal: A alias “Gato Negro” se le vincula criminalmente y se le acusa de forma directa por la muerte violenta de 20 personas, hecho delictivo que ha conmocionado a la sociedad.
- Zona del crimen: El dantesco suceso cobró relevancia pública como la masacre de la comunidad de Rigores, situada geográficamente en la conflictiva región del Bajo Aguán.
- Estatus legal: El imputado permanecerá recluido en la mencionada penitenciaría nacional mientras el proceso legal en su contra avanza hacia las siguientes etapas procesales.
Avance de las investigaciones judiciales
El envío del sospechoso a la cárcel de Támara representa el primer paso legal de impacto tras su captura ejecutada recientemente en la zona atlántica del país. El Ministerio Público, respaldado por las evidencias técnicas recolectadas por las agencias de investigación, se prepara para la audiencia inicial, donde buscará formalizar el auto de formal procesamiento. Las autoridades judiciales reafirmaron que las acciones de inteligencia criminal continúan en la zona del Aguán y en La Ceiba para determinar la participación de otros coautores materiales o intelectuales en este múltiple asesinato que dejó luto y dolor en una veintena de familias hondureñas.



