
Washington.- Cerca de 100 efectivos de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos han resultado heridos en múltiples ataques aéreos ejecutados por Irán contra bases en Oriente Medio durante el mes de julio, según informaron fuentes oficiales al medio CBS News. El jefe de prensa del Pentágono, Sean Parnell, precisó en un comunicado oficial que estas personas han sufrido algún grado de lesión desde el pasado 7 de julio, en medio de una nueva y tensa fase de confrontación directa entre ambas naciones.
Las hostilidades se intensificaron drásticamente después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, diera por finalizado un alto el fuego que se había mantenido durante varias semanas, acusando a la República Islámica de bombardear buques mercantes en el estrecho de Ormuz. Como respuesta, Washington ha llevado a cabo ataques nocturnos contra objetivos iraníes durante más de una semana con el propósito declarado de frenar las agresiones contra el comercio marítimo internacional.

Por su parte, Teherán ha respondido golpeando diversos activos militares estadounidenses situados en países aliados como Jordania, Kuwait y Baréin. Informes previos de CBS News detallaron que varios soldados ya habían sufrido lesiones en bases jordanas, mientras que durante el fin de semana el Departamento de Defensa confirmó la lamentable muerte de dos militares en ese mismo país y el hallazgo de restos no identificados de un tercer efectivo reportado como desaparecido.
En paralelo, otro soldado estadounidense perdió la vida en territorio iraquí durante la detonación controlada de munición sin explotar, la cual provenía de un dron de ataque iraní que había sido previamente derribado por las defensas. Aunque el Pentágono no ha divulgado una evaluación detallada de los daños materiales, la acumulación de bajas humanas refleja la gravedad de los enfrentamientos recientes en la región.

En cuanto al estado de salud de los afectados, Parnell señaló que la inmensa mayoría de los heridos sufrió conmociones cerebrales leves y que el 96 por ciento de ellos ya ha retornado a sus labores habituales dentro de las bases. Las autoridades castrenses continúan monitoreando de cerca la evolución médica del personal que permanece bajo observación tras los impactos sufridos en las instalaciones alcanzadas por los proyectiles.
Los registros históricos del Sistema de Análisis de Bajas del Departamento de Defensa documentan cientos de afectados desde el inicio generalizado del conflicto, una cifra que continuará actualizándose conforme avancen las investigaciones oficiales sobre el terreno. La administración estadounidense mantiene la vigilancia en sus posiciones estratégicas mientras evalúa los siguientes pasos a seguir en el plano militar y diplomático frente a Teherán.



