
Tegucigalpa — El jefe de las Fuerzas Armadas de Honduras, Benjamín Valerio, envió un mensaje contundente sobre la operatividad y la cadena de mando dentro de la institución castrense. Valerio sentenció que la institución solo acatará órdenes que se ajusten estrictamente a lo establecido en la ley, marcando una postura de rectitud institucional.
Límites a la obediencia y respeto a la Constitución
El jerarca militar fue claro al establecer que la disciplina militar no implica una sumisión ante la ilegalidad:
- No a la arbitrariedad: Valerio advirtió que no permitirán que la fuerza armada sea utilizada para ejecutar actos arbitrarios o responder a caprichos políticos.
- El límite constitucional: Subrayó que la disciplina tiene un límite infranqueable: la Constitución de la República.
- Obediencia no ciega: Reafirmó que la obediencia militar no debe ser ciega ante decisiones que vulneren el marco legal vigente.

Blindaje institucional ante el poder
Con esta postura, el general busca proteger a las Fuerzas Armadas de posibles abusos de poder y de la instrumentalización política. Estas declaraciones surgen tras meses en los que la institución enfrentó duras críticas debido a la postura de su extitular, Roosevelt Hernández, por lo que Valerio busca recuperar la confianza ciudadana reafirmando el papel de la fuerza castrense como garante de la ley.



