
Tegucigalpa.- La Secretaría de Salud (Sesal) ha encendido las alarmas máximas tras confirmar la primera muerte asociada al gusano barrenador en el país y la detección de 99 casos sospechosos en humanos en lo que va de 2026. Tras haber erradicado el parásito en 1996, Honduras enfrenta hoy un resurgimiento letal que mantiene bajo vigilancia epidemiológica estricta a todo el territorio nacional.
Zonas críticas y grupos de riesgo
El jefe de la Unidad de Vigilancia, Homer Mejía, informó que el parásito está atacando con mayor agresividad en tres departamentos específicos: Francisco Morazán, Olancho y Yoro. Según las estadísticas oficiales, el perfil de los afectados presenta características comunes que facilitan la propagación de la enfermedad:
- Género y edad: La mayoría de los casos confirmados y sospechosos son hombres, siendo las personas mayores de 50 años el grupo más vulnerable.
- Condiciones previas: Las autoridades vincularon el fallecimiento a complicaciones por miasis, agravadas por enfermedades base como úlceras, pie diabético o problemas circulatorios.
- Alcance geográfico: Aunque la incidencia es mayor en áreas rurales, ya se reportan contagios en zonas urbanas, lo que sugiere una expansión del radio de acción de la mosca transmisora.
El mecanismo del parásito: Tejido vivo bajo ataque
La enfermedad, causada por la mosca Cochliomyia hominivorax, actúa de forma devastadora en el cuerpo humano. El proceso de infección sigue un ciclo rápido y agresivo:
- Infección inicial: La mosca deposita sus huevos en cualquier herida abierta o úlcera en la piel.
- Emergencia de larvas: En cuestión de horas, las larvas nacen y comienzan a alimentarse vorazmente de tejido vivo, provocando lesiones profundas y pérdida de funciones en las extremidades.
- Tratamiento invasivo: La recuperación requiere la extracción manual o quirúrgica de los parásitos, sumado a antibióticos para frenar infecciones secundarias que pueden derivar en la muerte.
Llamado urgente a la prevención
Ante el regreso de esta amenaza que Honduras no veía en décadas, el sistema de salud insta a la población a no ignorar ninguna lesión cutánea. Se recomienda reforzar la higiene personal, mantener cualquier herida debidamente vendada y buscar asistencia médica inmediata ante la sospecha de presencia de larvas, ya que la detección temprana es la única vía para evitar desenlaces fatales.



