
Venezuela.- En un giro sin precedentes en la política sudamericana, asesores de seguridad y personal médico cubano han comenzado a abandonar territorio venezolano. Según fuentes cercanas al proceso, el Gobierno de la presidenta interina, Delcy Rodríguez, ha iniciado el desmantelamiento de la alianza con la isla caribeña bajo la intensa presión del Gobierno de Donald Trump.

El fin de la guardia pretoriana cubana
Por primera vez en décadas, la seguridad presidencial ya no está en manos extranjeras:
- Nueva custodia: A diferencia de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, Delcy Rodríguez ha confiado su protección exclusiva a guardaespaldas venezolanos.
- Bajas en combate: Se confirma que 32 cubanos murieron durante el ataque militar estadounidense del pasado 3 de enero, donde fue capturado Nicolás Maduro.
- Purga en inteligencia: Asesores cubanos han sido destituidos de sus cargos dentro de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), organismo clave donde antes ejercían un control total.

Asfixia económica y estratégica de Washington
La estrategia del presidente Donald Trump busca cortar de raíz el intercambio de “petróleo por seguridad” que sostuvo al chavismo durante años.
- Bloqueo energético: Desde mediados de diciembre, EE.UU. bloqueó los envíos de crudo venezolano a Cuba, estrangulando económicamente a la isla.
- Mensaje de Trump: “Cuba vivió por muchos años de petróleo y dinero de Venezuela… ¡PERO YA NO!”, sentenció el mandatario estadounidense.
- Objetivo final: Washington utiliza este quiebre como parte de una estrategia más amplia para forzar un cambio de régimen en La Habana.
Una transición cautelosa
Pese a la salida visible de médicos y asesores, expertos como Frank Mora sugieren que Rodríguez está actuando con cuidado para no generar un vacío de poder total. Aunque la presencia disminuye, se cree que algunos agentes de inteligencia encubiertos permanecen en el país para monitorear la evolución política.
Por su parte, el Gobierno de Cuba ha manifestado estar abierto al diálogo, pero condena el bloqueo petrolero, mientras que en Venezuela, el oficialismo intenta mantener una fachada de “hermandad” para consumo interno.



