
Tegucigalpa.- la designada presidencial electa, María Antonieta Mejía, lanzó una serie de cuestionamientos contra el presidente del Congreso Nacional, Luis Redondo, por su resistencia a reconocer los resultados de los comicios. Mejía señaló que la actitud de Redondo, motivada por su derrota electoral en el departamento de Cortés, obstaculiza una transición “tranquila y en paz” tras la publicación del Decreto No. 58-2025 en el diario oficial La Gaceta. La designada fue enfática al declarar que el actual titular del Legislativo intenta forzar la creación de un “Congresito Nacional” sin poseer el respaldo de los votos necesarios.
La controversia escaló a un plano personal cuando Mejía sugirió, en una entrevista radial, que Redondo ha perdido el juicio y que debería someterse a una evaluación psiquiátrica. Según sus declaraciones, el funcionario se encuentra “fuera de equilibrio” y debe abandonar sus pretensiones de retener el poder para permitir que el proceso de sucesión se realice en debida forma y bajo los marcos de la legalidad. Para la designada electa, es urgente que se ceda el espacio en la presidencia del Congreso para evitar mayores crisis institucionales antes de la toma de posesión del nuevo gobierno.
Este clima de hostilidad política en Tegucigalpa es sumamente preocupante, ya que la incertidumbre legislativa es el mayor enemigo de la inversión. La estabilidad jurídica depende directamente de una transición ordenada en el Poder Legislativo; cualquier asomo de ingobernabilidad ahuyenta el capital y paraliza la toma de decisiones económicas vitales para el país. El sector privado demanda que las figuras políticas prioricen el respeto a la voluntad popular y las leyes para asegurar que el entorno de negocios no se vea afectado por disputas de carácter personal o partidario.



