
Tegucigalpa, Honduras – La crisis financiera que atraviesa la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) se perfila como uno de los mayores desafíos fiscales que heredará el próximo gobierno.
En los últimos cuatro años, la estatal acumuló pérdidas superiores a los 50 mil millones de lempiras, una cifra que, según expertos, compromete seriamente la sostenibilidad del sistema eléctrico nacional.
El especialista en energía Kevin Rodríguez advirtió que, lejos de mejorar, los indicadores operativos se han deteriorado.
Explicó que el actual gobierno recibió las pérdidas de energía eléctrica en un 33 % y las dejaría en 36 %, reflejando un retroceso en eficiencia y control.
“Con estos niveles de pérdidas, el impacto no solo es técnico, sino fiscal. El próximo Gobierno deberá tomar decisiones de fondo desde el primer día”, señaló Rodríguez.
Piden derogar la ley energética de 2022
Para el analista, una de las primeras medidas debería ser la derogación de la Ley de Energía aprobada en 2022, durante la administración de Xiomara Castro, y el retorno a la Ley General de la Industria Eléctrica de 2014, que establecía un modelo distinto de operación y regulación.
Rodríguez considera que el marco legal actual no ha permitido corregir los problemas estructurales de la ENEE y ha profundizado la crisis financiera de la estatal.
Sindicato alerta contra improvisación
Desde el interior de la empresa, las voces de advertencia también se hacen sentir. El presidente del sindicato de la ENEE, Miguel Aguilar, cuestionó la falta de rumbo en la administración de la estatal y criticó la improvisación en la toma de decisiones.
“La ENEE no es una escuelita para que llegue gente a aprender. No hay tiempo para improvisados porque, lamentablemente, la operación no camina”, expresó.
Aguilar insistió en que el rescate de la empresa sí es posible, pero únicamente bajo un plan integral, con personal técnico capacitado y decisiones firmes que garanticen estabilidad financiera y operativa.
Gobierno rechaza discurso de privatización
En contraste, el gerente de la ENEE, Erick Tejada, defendió la gestión actual y aseguró que en enero se ha intensificado un discurso que busca instalar la idea de que la empresa no tuvo resultados, con el objetivo de preparar el terreno para una eventual privatización.
“Lo que quieren es volver al modelo liberalizado de energía aprobado en 2014”, afirmó Tejada, al tiempo que negó que la estatal esté encaminada al colapso.
Mientras el debate se intensifica, la realidad financiera de la ENEE mantiene en alerta a sectores económicos y políticos, que coinciden en que la situación de la empresa eléctrica será uno de los temas más delicados que enfrentará el próximo gobierno.



