
Tegucigalpa.- Honduras ha alcanzado una cifra histórica de más de 1.7 millones de motocicletas circulando en sus calles, impulsadas por el deseo de los ciudadanos de evadir el tráfico y los altos costos del combustible. Ante este volumen masivo, la Dirección Nacional de Vialidad y Transporte (DNVT) ha puesto en marcha la obligación de portar chalecos o bandas reflectivas para mejorar la visibilidad y salvar vidas.
Sin embargo, más allá de la seguridad, la medida ha desatado una curiosa fiebre comercial: con una multa de 400 lempiras por incumplimiento, el chaleco se ha convertido de la noche a la mañana en el accesorio más buscado de Honduras.
Este cambio en la normativa ha abierto una puerta de oro para los emprendedores locales, quienes han inundado las calles y semáforos ofreciendo chalecos que oscilan entre los 120 hasta los 200 lempiras. Lo que empezó como una regla de tránsito se transformó rápidamente en un negocio redondo, donde la astucia hondureña aprovecha la necesidad de más de un millón de conductores que buscan evitar una sanción económica.



