
Venezuela – La vicepresidenta ejecutiva Delcy Rodríguez juró este lunes como presidenta interina de Venezuela ante la Asamblea Nacional, en Caracas, dos días después del operativo militar de Estados Unidos que culminó con la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, quienes fueron trasladados a territorio estadounidense para enfrentar cargos por narcotráfico, terrorismo y otros delitos federales.
Durante su juramentación, Rodríguez afirmó que asume el cargo en medio de un escenario que calificó como doloroso. “Vengo con profundo pesar por el secuestro de dos héroes que hoy permanecen como rehenes en los Estados Unidos”, expresó ante el Parlamento, al tiempo que aseguró que jura el cargo “en nombre de todos los venezolanos”.
En un primer discurso, la mandataria interina reiteró que Maduro sigue siendo el presidente legítimo de Venezuela, rechazó la injerencia extranjera y calificó la operación estadounidense como una agresión directa contra la soberanía del país.
Sin embargo, horas después, dejó abierta la posibilidad de cooperar con Washington, en lo que analistas consideran un giro estratégico ante la presión internacional.
El respaldo institucional y militar
Rodríguez, quien fue la mano derecha de Maduro desde 2018 y tuvo bajo su supervisión áreas clave como la economía y los servicios de inteligencia, estaba en la línea constitucional de sucesión presidencial.
El sábado, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) le ordenó asumir el cargo de forma interina, decisión que fue respaldada por la Fuerza Armada Nacional Bolivariana.
La nueva Asamblea Nacional, de mayoría chavista y también instalada este lunes, expresó su apoyo a Maduro con consignas en el hemiciclo.
El diputado Nicolás Maduro Guerra, hijo del mandatario capturado, manifestó su “respaldo incondicional” a Rodríguez.
El vacío legal y la figura de la “ausencia forzosa”
La Sala Constitucional del TSJ otorgó a Rodríguez un período inicial de 90 días, conforme al artículo 234 de la Constitución, plazo que puede prorrogarse por otros tres meses con aprobación parlamentaria.
El tribunal evitó declarar la ausencia absoluta de Maduro, lo que habría obligado a convocar elecciones presidenciales en un plazo de 30 días.
En su fallo, el TSJ introdujo la figura de la “ausencia forzosa”, un concepto no contemplado explícitamente en la Constitución, pero utilizado para justificar una medida cautelar ante lo que calificó como un caso de fuerza mayor.
“La captura del presidente constitucional constituye un secuestro derivado de una agresión militar extranjera”, señala la sentencia, que asegura que la decisión busca garantizar la continuidad administrativa del Estado y la defensa integral de la Nación, sin sustituir las competencias de otros poderes del Estado.
El futuro político de Venezuela permanece incierto, mientras la comunidad internacional sigue de cerca el desarrollo del proceso judicial contra Maduro y la estabilidad interna del país.



