
Tegucigalpa.- Ante la alarmante cifra de aproximadamente 110 mujeres asesinadas de forma violenta en lo que va del año 2026, el ministro de Seguridad, Gerzon Velásquez, aclaró que estos datos estadísticos iniciales se agrupan de forma global como muertes violentas y no necesariamente como femicidios. Las autoridades enfatizaron que la clasificación legal definitiva de cada expediente depende estrictamente de los resultados de la investigación penal, herramienta indispensable para diferenciar los crímenes basados en discriminación de género de aquellos derivados de la delincuencia común o el crimen organizado.
“Yo quiero informar que no son femicidios necesariamente, son muertes violentas de mujeres. Lo que pasa es que se mete en un solo número, lamentablemente”, declaró el funcionario, argumentando la necesidad de un análisis riguroso de los móviles.

El proceso investigativo y los nexos delictivos
La Secretaría de Seguridad defendió que la presunción inicial debe someterse a un exhaustivo proceso de verificación debido a los entornos de los sucesos:
- Presunción inicial: Al realizarse el levantamiento cadavérico de una mujer, el protocolo establece el femicidio como primera hipótesis, la cual solo se confirma o descarta tras avanzar con las diligencias de campo y las pericias forenses.
- Vínculos con estructuras: Velásquez detalló que la investigación posterior determina muchas veces que las víctimas estaban ligadas a maras y pandillas, operando activamente en el cobro de extorsiones o el microtráfico de drogas.
- Capturas recientes: Como sustento de esta premisa operativa, las estadísticas oficiales revelan que durante los últimos tres meses de la presente administración, las fuerzas del orden registraron la detención de cerca de 400 mujeres vinculadas directamente a actividades ilícitas.
Efectividad operativa y barreras culturales
A pesar de la complejidad del entorno y las críticas de sectores sociales por el constante derramamiento de sangre, el ministro Velásquez defendió el desempeño de la unidad especializada encargada del seguimiento de estos delitos, catalogándola como una de las más efectivas de la institución. No obstante, reconoció que los investigadores continúan enfrentando fuertes condicionantes asociadas a patrones culturales profundamente arraigados en las comunidades, lo que a menudo dificulta la recolección de testimonios. Las autoridades reafirmaron su compromiso de seguir tecnificando los procesos para esclarecer los móviles con inmediatez y aplicar la ley con objetividad jurídica.



