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Crisis del agua en Tegucigalpa se agrava: lluvias no recuperan represas

La crisis de agua potable que enfrenta Tegucigalpa podría intensificarse durante los próximos meses debido a la falta de lluvias y a la baja recuperación de las principales represas que abastecen a la capital hondureña. Así lo advirtió Julio Quiñónez, director del Sistema Municipal de Gestión de Riesgos de la Alcaldía Municipal del Distrito Central (AMDC), durante su participación en el podcast “2 que 3”, conducido por el periodista Dennis Andino.

El funcionario explicó que la situación actual obligó a las autoridades municipales a declarar una emergencia hídrica, ya que la ciudad está consumiendo más agua de la que recibe, mientras las reservas continúan disminuyendo en medio de pronósticos climáticos poco alentadores para el resto del invierno.

Represas no logran recuperarse pese a las lluvias

Durante la entrevista, Quiñónez reveló que el comportamiento de las precipitaciones en 2026 ha sido atípico y preocupante.

Recordó que durante mayo la capital prácticamente no recibió lluvias hasta el día 28, rompiendo incluso tradiciones populares que históricamente asociaban el inicio de las precipitaciones con el Día de la Cruz, celebrado cada 3 de mayo.

Según detalló, las lluvias registradas en junio no han generado una recuperación significativa de los embalses.

La represa Los Laureles pasó de 37.5 % a apenas 38 % de su capacidad, mientras que La Concepción descendió de 45.1 % a 39 %, reflejando una tendencia negativa que mantiene en alerta a las autoridades.

El funcionario señaló que los pronósticos del Centro Nacional de Estudios Atmosféricos, Oceanográficos y Sísmicos (Cenaos) indican que julio y agosto estarán marcados por una canícula prolongada, con precipitaciones por debajo del promedio incluso durante los primeros días de septiembre.

Distribución de agua ya es una vez por semana

Ante la disminución de las reservas, la distribución de agua potable en la capital ya se realiza bajo un esquema de una vez por semana.

Quiñónez explicó que esta medida busca prolongar la disponibilidad del recurso y evitar un colapso más severo del sistema.

Asimismo, pidió a la población eliminar prácticas que impliquen desperdicio de agua, como el lavado de vehículos, patios o aceras utilizando mangueras.

El funcionario advirtió que el próximo año también podría ser complicado debido a la combinación de altas temperaturas, material vegetal seco e influencia del fenómeno de El Niño, factores que aumentarían el riesgo de incendios forestales desde los primeros meses de 2027.

Pozos privados y cisternas forman parte del plan de emergencia

Como parte de las acciones para enfrentar la escasez, la AMDC está recurriendo a fuentes alternas de abastecimiento.

Quiñónez confirmó que la municipalidad trabaja en la contratación de pozos privados para reducir la presión sobre las represas.

Según explicó, se han identificado puntos con importantes reservas subterráneas capaces de abastecer decenas de camiones cisterna diariamente.

Paralelamente, entre 80 y 96 camiones cisterna distribuyen agua gratuita cada día a sectores donde la presión de la red es insuficiente, beneficiando a más de 200 mil personas que viven principalmente en zonas altas de la ciudad.

Fugas provocan pérdidas equivalentes a una represa completa

Uno de los principales problemas estructurales del sistema de agua potable es el deterioro de la red de distribución.

Quiñónez aseguró que cerca del 40 % del agua que circula por las tuberías se pierde debido a fugas provocadas por la antigüedad de la infraestructura, gran parte de ella instalada entre las décadas de 1970 y 1980.

La cantidad desperdiciada equivale prácticamente a toda la producción de la represa Los Laureles.

Para enfrentar este problema, la comuna capitalina impulsa un proyecto financiado con apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y cooperación japonesa para renovar progresivamente el sistema de tuberías entre 2028 y 2031.

Crecimiento urbano aumenta presión sobre el sistema

El funcionario recordó que Tegucigalpa ya enfrentó una crisis similar en 1995, pero la diferencia es que en aquel momento el sistema abastecía a unas 800 mil personas.

Actualmente la población del Distrito Central ronda los 1.7 millones de habitantes, incluyendo miles de ciudadanos que diariamente ingresan desde municipios vecinos para trabajar o realizar trámites.

Quiñónez indicó que la futura represa San José permitirá aliviar la demanda en sectores como Los Pinos, Villanueva y Kennedy, aunque reconoció que la obra no estará operativa hasta 2028.

A largo plazo, consideró indispensable la construcción del proyecto Río del Hombre, una iniciativa valorada en aproximadamente 500 millones de dólares.

Más de 700 mil personas viven en zonas vulnerables

Además de la crisis hídrica, Quiñónez abordó los riesgos asociados a las lluvias y deslizamientos.

Indicó que alrededor de 700 mil personas habitan en zonas consideradas de alto riesgo dentro del Distrito Central.

Entre los sectores más vulnerables figuran colonias ubicadas en la franja del cerro El Picacho, como El Reparto, El Bosque, Buenos Aires, Miramesí, Canaán y Campo Cielo.

El funcionario destacó que la AMDC ejecuta millonarias obras de mitigación en distintos puntos de la capital para reducir la vulnerabilidad ante deslizamientos e inundaciones.

Adaptar la ciudad al cambio climático

Tras más de dos décadas trabajando en gestión de riesgos, Quiñónez concluyó que Tegucigalpa enfrenta el reto de adaptarse a una nueva realidad climática.

Aseguró que la ciudad creció de manera desordenada y que ahora es necesario fortalecer las inversiones en prevención, educación y resiliencia urbana.

Entre los nuevos proyectos mencionó la creación de una Academia Municipal de Protección Civil para formar a estudiantes en temas de prevención y la implementación de un seguro financiero que permita responder con mayor capacidad ante futuros desastres naturales.

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