
Tegucigalpa.- La comisionada en condición de retiro, María Luisa Borjas, reaccionó con escepticismo ante la reciente disolución de la DIPAMPCO y la creación de la nueva División Antiextorsión y Asociaciones Terroristas. Borjas afirmó que, si la institución continúa con las mismas prácticas y falta de rigor, este cambio estructural no ofrecerá soluciones reales al problema de la criminalidad, calificando la medida como “más de lo mismo” si no se corrigen vicios de fondo.
La excomisionada cuestionó severamente el criterio de selección de los mandos, señalando que resulta incomprensible cómo se permitió que personas con antecedentes conocidos de violación a las leyes estuvieran al frente de unidades tan delicadas.

Falta de supervisión y patrullajes ineficaces
Para Borjas, el núcleo del problema radica en el abandono de principios básicos de la disciplina policial que eran fundamentales en décadas anteriores:
- Palabra clave: La exoficial enfatizó que la supervisión es el elemento ausente en la actualidad; advirtió que, sin una vigilancia constante de los superiores sobre sus subalternos, estos pueden incurrir en conductas irregulares de manera deliberada.
- Patrullajes deficientes: Criticó la forma en que se realizan los recorridos de vigilancia hoy en día, señalando que, a diferencia del pasado, los agentes suelen permanecer dentro de las unidades con aire acondicionado y distraídos con sus teléfonos celulares, ignorando lo que sucede en su entorno.
- Reintegros cuestionables: Denunció que se han reintegrado a las filas policiales a elementos que fueron depurados por estar involucrados en delitos de alto impacto, incluyendo casos con sentencias firmes.
Exigencia de transparencia y justicia
Respecto a la muerte de los cinco policías que desencadenó la intervención de la DIPAMPCO, Borjas manifestó que la ciudadanía tiene el derecho de conocer quiénes fueron los responsables directos y qué deducción de responsabilidades se aplicará. Lamentó que, tras una inversión considerable de recursos y capacitación en la unidad disuelta, todo se haya “tirado por la borda” debido a la opacidad y la negligencia operativa. Finalmente, reiteró que mientras no se supere la desidia institucional y se retome el control estricto de las operaciones en las calles, los resultados seguirán siendo negativos frente al avance del crimen organizado.
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