
El dolor y la impotencia invaden a la familia de Denis Isaías Anariba, el joven hondureño de 24 años que murió esta semana dentro de un vagón de tren en Laredo, Texas, junto a otros seis migrantes.
Desde el municipio de El Negrito, en el departamento de Yoro, sus familiares claman a las autoridades hondureñas ayuda para repatriar el cuerpo y darle sepultura en la tierra donde nació y creció.
Denis era uno de los tres hondureños encontrados sin vida dentro del tren de carga, junto con Josué Zerón y el menor Nelson Portillo. Las otras víctimas mortales eran de nacionalidad mexicana.
“Si hubiera sabido, le digo que no se vaya”
Con la voz entrecortada, Isaías Anariba, padre del joven, recordó el último momento que compartió con su hijo antes de emprender nuevamente el viaje hacia Estados Unidos.
“El último abrazo que me dio en la casa de su abuela… si yo hubiera sabido que eso iba a pasar, le digo que no se vaya”, expresó conmovido.
El padre relató que migró a Estados Unidos cuando Denis tenía apenas cuatro años, buscando trabajo para sostener económicamente a su familia.
“Sí teníamos comunicación, pero no convivimos porque casi toda mi vida me la pasé viajando siempre en busca de trabajo”, contó el campesino y obrero de construcción de 47 años.
Actualmente, subsiste cultivando maíz, frijoles y yuca en El Negrito.
Una vida marcada por la migración
Isaías también vivió durante años el drama migratorio. Fue deportado en varias ocasiones desde Estados Unidos tras intentar ingresar de manera irregular.
Según relató, en 2008 fue expulsado por primera vez, pero regresó nuevamente en 2009. Luego volvió a Honduras en 2017 junto a tres de sus hijos nacidos en territorio estadounidense.
Sin embargo, en 2019 fue detenido en Texas y pasó seis meses en prisión. Posteriormente regresó a Honduras durante la pandemia de covid-19, aunque volvió a intentar migrar meses después.
“Volví a caer, pero como era tiempo de pandemia me tiraron al otro lado, a México”, recordó.
Finalmente decidió regresar definitivamente a Honduras en 2024.
“Estados Unidos no le pertenece”
Ahora, el padre del joven fallecido asegura que su mayor deseo es que Denis pueda descansar junto a su familia en Honduras.
“Yo lo que más deseo es que lo puedan traer para que él pueda descansar aquí donde está la familia”, expresó.
Además, afirmó que algunos familiares temen que el cuerpo permanezca en Estados Unidos debido a la petición de su esposa, de nacionalidad mexicana.
“Estados Unidos no le pertenece ni a él ni a su esposa, porque ni ella es ciudadana ni él era ciudadano”, lamentó.
Denis habría regresado a Texas luego de ser deportado el 24 de diciembre de 2025, motivado por reencontrarse con su esposa Marisol Orozco y su pequeña hija de apenas un año.
“Era mi sobrino más querido”
En El Negrito también lloran su partida sus tías Lilian y Ada Manzanares, quienes recuerdan al joven como una persona tranquila, trabajadora y muy cercana a su familia.
“Lo cuidé cuando estaba chiquito. Le ponía pañales, trabajamos para que él se pudiera criar. Para mí era mi sobrino más querido”, contó Lilian.
La mujer conserva fotografías de Denis desde que era un bebé hasta su etapa adulta, además de imágenes junto a su esposa e hija.
Según relató, el joven incluso le había prometido construirle una casa en Honduras.
“Ahora lo único que queremos es que lo traigan”, dijo entre lágrimas.
Por su parte, Ada recordó que la familia intentó convencerlo de no regresar a Estados Unidos.
“Nosotros le decíamos que no se fuera, pero él quería estar allá con su niña y con su esposa”, expresó.



