
Tegucigalpa.- La Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ) emitió este jueves una enérgica advertencia sobre el estado de la gobernanza en el país. El director ejecutivo de la organización, Carlos Hernández, manifestó que Honduras se está hundiendo en un preocupante deterioro institucional, donde las decisiones de Estado responden más a intereses de partidos políticos que al bienestar de la ciudadanía.
Un sistema al servicio del poder
El análisis de la ASJ surge tras los recientes movimientos en los altos mandos de justicia y la administración pública, señalando que la democracia hondureña enfrenta desafíos críticos:
- Partidización de la justicia: Hernández insistió en que el sistema actual no está respondiendo a los intereses de los hondureños, sino que se ha convertido en un escenario de acuerdos políticos que priorizan el control institucional por encima de la transparencia.
- Problemas de fondo: La organización subrayó que el país no puede limitarse a cumplir formalmente con la ley si el espíritu de la misma se ve vulnerado por pactos de conveniencia entre las fuerzas políticas dominantes.
- Impacto en la ciudadanía: Este estancamiento y deterioro afecta directamente la confianza en las instituciones, lo que, según la ASJ, impide abordar las verdaderas crisis que golpean a la población en temas de economía, seguridad y salud.
Llamado a reformas estructurales
Ante este panorama, la sociedad civil demanda un cambio de rumbo inmediato para evitar un colapso mayor del Estado de derecho:
- Fortalecimiento institucional: Se requiere que los entes operadores de justicia y control recuperen su autonomía, alejándose de las influencias de las cúpulas partidarias que han gestionado las recientes crisis.
- Vigilancia activa: La ASJ hizo un llamado a los diferentes sectores de la sociedad y a la comunidad internacional para mantener una observación rigurosa sobre los procesos de selección y toma de decisiones en el Congreso Nacional y el Ministerio Público.
Hernández concluyó que, sin reformas que garanticen la meritocracia y la independencia, Honduras seguirá estancada en niveles históricos de percepción de corrupción e ineficiencia gubernamental.



