
Tegucigalpa.- Una luz de esperanza brilla para más de 300 pacientes renales del departamento de El Paraíso. El próximo 22 de marzo quedará oficialmente inaugurada la nueva sala de hemodiálisis en el Hospital Gabriela Alvarado de Danlí, una obra que pondrá fin a las agotadoras jornadas de viaje que los pacientes debían realizar para recibir su tratamiento.

Equipamiento de última generación
El avance de la obra es tangible. El diputado nacionalista por El Paraíso, Gustavo González, confirmó que el pasado martes 24 de febrero arribaron al hospital las máquinas especializadas necesarias para el funcionamiento de la clínica, las cuales ya están siendo instaladas por personal técnico.
- Atención local: Los pacientes ya no tendrán que trasladarse hasta la capital, ahorrando tiempo y recursos críticos para su salud.
- Calidad garantizada: La sala contará con estándares de atención de primer nivel, bajo la supervisión del centro hospitalario.
- Respuesta a la emergencia: Esta acción se desprende de la emergencia de salud aprobada por el Congreso Nacional a solicitud del Ejecutivo.
Inauguración con altas autoridades
La apertura de este centro médico será un evento de relevancia nacional. El acto contará con la presencia de las máximas autoridades de los dos poderes del Estado:
- Poder Ejecutivo: El presidente de la República, Nasry “Papi a la orden” Asfura.
- Poder Legislativo: El presidente del Congreso Nacional, Tomás Zambrano, cuya gestión fue clave para el financiamiento del proyecto.
- Acompañamiento: También asistirán la designada presidencial, María Antonieta Mejía, y diputados de todas las bancadas del departamento de El Paraíso.

Un sueño cumplido
“Vamos a celebrar el cumplimiento de ese sueño que han tenido nuestros pacientes renales”, expresó el diputado González, destacando que esta obra es el resultado de un compromiso cumplido tras años de solicitudes por parte de las asociaciones de pacientes de la zona oriental.
La nueva clínica de hemodiálisis no solo representa un avance en infraestructura, sino un acto de justicia social para uno de los sectores más vulnerables del sistema sanitario hondureño.



