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Expertos advierten que Honduras podría ser país de consumo de fentanilo

Tegucigalpa, Honduras. Honduras enfrenta una amenaza creciente: el avance silencioso del fentanilo, un opioide sintético altamente potente y adictivo que ya circula en el país.

Expertos en seguridad, salud y crimen organizado han advertido que, si no se toman medidas contundentes, el territorio podría dejar de ser solo un país de tránsito y almacenamiento de esta droga y evolucionar hacia un lugar de consumo y, eventualmente, producción, similar a lo ocurrido en países como México y Estados Unidos.

Este fármaco, utilizado de forma legítima en medicina como analgésico y anestésico, tiene un gran potencial de abuso cuando se produce y distribuye de manera ilegal. Su capacidad adictiva y letal es tal que pequeñas cantidades pueden causar sobredosis y muerte, lo que pone en alerta a las autoridades hondureñas.

De tránsito silencioso a amenaza latente

Analistas coinciden en que Honduras actualmente funciona como punto de tránsito para fentanilo y otras sustancias sintéticas, aprovechado por redes criminales para mover cargamentos a través de rutas marítimas y terrestres en Centroamérica.

“El problema no es si Honduras consumirá fentanilo, sino prepararse para enfrentar ese escenario inevitable”, afirmó un experto durante un foro sobre seguridad.

Según estos análisis, el país tendría alrededor de 1000 días para fortalecerse en prevención, legislación y control antidrogas si quiere evitar que esta droga se convierta en un problema de salud pública.

Consecuencias socio-sanitarias y advertencias de especialistas

El fentanilo es una droga que, por su potencia, puede mezclarse con otras sustancias sin que el consumidor lo sepa, aumentando el riesgo de sobredosis.

Especialistas señalan que la falta de un sistema de alerta temprana plenamente operativo y la ausencia de estadísticas sobre consumo dificultan tener una visión clara de la expansión de esta sustancia en Honduras.

En foros y encuentros con profesionales de medicina, psicología y seguridad pública, se destacó que el ingreso silencioso del fentanilo puede provocar efectos graves en el sistema de salud, saturación de salas de emergencia y un aumento de casos de dependencia entre jóvenes y adultos si no se actúa con urgencia.

Políticas y acciones necesarias para evitar una crisis

Para los expertos, la respuesta a esta amenaza no puede limitarse a la represión, sino que requiere de un enfoque integral que incluya:

  • Actualización de la legislación para abordar drogas sintéticas como el fentanilo.
  • Fortalecimiento de la prevención social y educativa dirigida a jóvenes y comunidades vulnerables.
  • Mejor coordinación institucional entre salud pública, seguridad y justicia para detectar y tratar casos de adicción.

El llamado de especialistas es claro: sin acciones inmediatas, Honduras podría ver en los próximos cuatro o cinco años un aumento significativo en el consumo de fentanilo, con consecuencias devastadoras en la salud, la seguridad y la estabilidad social del país.

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