
Tegucigalpa.- El médico y diputado Carlos Umaña lanzó una severa advertencia sobre el estado crítico del Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS), señalando que la institución ha pasado de la escasez de fármacos a un colapso estructural. Según el legislador, las clínicas regionales están saturadas y los pacientes se ven obligados a costear sus propios insumos básicos ante la parálisis administrativa.
Falta de ejecución: El enigma de los L8,000 millones
Umaña denunció una preocupante falta de gestión, revelando que el Seguro Social cuenta con recursos económicos suficientes que no han sido utilizados para infraestructura:

- Fondos “intocables”: Existen más de 5,000 millones de lempiras destinados exclusivamente a inversión que no han sido ejecutados.
- Capital disponible: Sumando la deuda estatal y aportes del RAP, el monto para fortalecer la red asistencial podría alcanzar los 8,000 millones de lempiras.
- Proyectos frenados: La ampliación del Hospital Regional del Norte y la creación de un centro quirúrgico ambulatorio siguen en papel, a pesar de tener el financiamiento aprobado.
Gobernanza y “castigo” a la gestión
El congresista recordó que el doctor Carlos Aguilar fue el único que intentó activar estos fondos para inversión, acción que, según Umaña, le costó su cargo. Asimismo, lamentó que tras la inconstitucionalidad de la Ley Marco, se detuvieron transferencias mensuales vitales (L30 millones del Estado y L50 millones del RAP) que pudieron evitar el deterioro actual.
“El Seguro Social no tiene tiempo para esperar. Los pacientes están comprando hasta los insumos para cesáreas”, denunció el diputado.

Propuesta: Decreto de emergencia
Ante la urgencia, Umaña propone aprobar un decreto de emergencia con veeduría estricta para agilizar compras e infraestructura, evitando los largos tiempos de espera que implicaría la nueva Ley de Contratación del Estado. Para el legislador, la solución inmediata requiere mejorar la gobernanza y transparentar el uso de los fondos acumulados.
La crisis del IHSS sigue golpeando directamente el bolsillo de los cotizantes, quienes, a pesar de cumplir con sus aportaciones, enfrentan un sistema que no les garantiza ni los insumos más elementales para su atención médica.



