
Islas de la Bahía. Diana Lorena Hernández Moradel, una joven de 27 años, falleció mientras permanecía internada en el Hospital Público de Satuye, en Roatán, a la espera de ser trasladada a un centro asistencial con mayor capacidad resolutiva.
De acuerdo con información confirmada por fuentes hospitalarias, la paciente padecía una malformación congénita cerebral que requería atención médica especializada de forma urgente, situación que obligaba a un traslado inmediato vía aérea.
El traslado nunca se concretó
Según los datos recabados, el traslado estaba programado para el domingo 15 de febrero; sin embargo, no pudo realizarse debido a que la familia de la joven no logró reunir el dinero necesario para cubrir el costo del combustible de la ambulancia aérea, perteneciente a la Fuerza Aérea Hondureña.
Inicialmente, el valor del combustible requerido era de 17,300 lempiras, pero posteriormente el monto fue incrementado a 25,578 lempiras, cifra que resultó inalcanzable para los familiares, quienes realizaron gestiones contrarreloj para conseguir el dinero.
Opciones privadas también eran imposibles
Ante la imposibilidad de cubrir el costo del traslado aéreo estatal, se evaluó como alternativa la contratación de un vuelo privado. No obstante, esta opción tampoco fue viable, ya que el costo del servicio rondaba los 4,000 dólares, equivalentes a casi 106,000 lempiras, una suma completamente fuera del alcance de la familia.
Mientras se intentaban gestionar recursos económicos, el personal médico del Hospital Público de Satuye mantuvo a la paciente bajo cuidados intensivos, brindándole la atención disponible dentro de las limitaciones del centro asistencial.
Falleció mientras esperaba ayuda
Pese a los esfuerzos médicos, la condición de Diana Lorena se agravó durante la espera. El domingo 16 de febrero, la joven sufrió un paro respiratorio que le provocó la muerte, sin que el traslado aéreo pudiera concretarse a tiempo.
El caso ha generado consternación entre la población de Islas de la Bahía, y vuelve a poner sobre la mesa las dificultades que enfrentan pacientes en zonas insulares para acceder a servicios médicos especializados, especialmente cuando los traslados dependen de la capacidad económica de las familias.



