
Tegucigalpa — El cardenal Óscar Andrés Rodríguez hizo un enérgico llamado a la sociedad y a la clase política hondureña para profundizar en una correcta interpretación de las Sagradas Escrituras, utilizándolas como una brújula ética para la gestión pública y la vida familiar. El líder religioso enfatizó que el mensaje cristiano debe trascender lo superficial para convertirse en una herramienta de transformación real frente a los males que aquejan al país.
Interpretación correcta y el rol de la familia
Rodríguez advirtió que la Biblia es un conjunto complejo de libros escritos en contextos históricos diversos, por lo que su lectura requiere preparación para no caer en interpretaciones equivocadas.
- Formación en el hogar: Subrayó que los padres de familia son los primeros llamados a leer y comprender la Biblia para poder orientar espiritualmente a las nuevas generaciones.
- Advertencia técnica: “El que no conoce los distintos tiempos y criterios con que se escribió la Biblia puede hasta que caiga en errores”, puntualizó el prelado.
Exhortación a las nuevas autoridades: Visión a largo plazo
En el marco del inicio de la nueva gestión gubernamental, el cardenal envió un mensaje respetuoso pero firme a los funcionarios que recientemente asumieron sus cargos:
- Principios del Evangelio: Instó a las autoridades a no guiarse únicamente por criterios humanos, sino por los valores de Jesús para iluminar su gestión.
- Transformación estructural: Afirmó que Honduras no se puede transformar en solo cuatro años, exigiendo una visión de país a largo plazo que brinde esperanza a los jóvenes.
- Lucha contra la corrupción: Vinculó el concepto bíblico de “ser sal” con la obligación de evitar la corrupción, calificándola como un “mal endémico” que debe ser erradicado bajo el mandamiento de “no robar”.
El debate sobre la Biblia en las escuelas
Las palabras del cardenal surgen en un momento clave de debate nacional sobre la enseñanza de la Biblia en los centros educativos. Rodríguez insistió en que más allá de la simple incorporación del texto en el aula, lo fundamental es asegurar una lectura guiada y formativa que promueva valores éticos duraderos y evite confusiones ideológicas.



