
San Salvador. – El Ministerio de Salud informó que más de 13 mil salvadoreños han presentado diarreas y gastroenteritis en las primeras dos semanas de 2026, siendo los niños de 1 a 4 años el grupo más vulnerable, con 2,551 casos.
Jóvenes de 20 a 29 años y adultos de 30 a 39 años también registraron cifras importantes, con 2,042 y 1,906 casos respectivamente.
Los hospitales reportaron 343 egresos por complicaciones, y la letalidad alcanzó el 0.29 % en este periodo.
Los cuadros más graves están asociados a la pérdida de líquidos y electrolitos, aumentando el riesgo de deshidratación, sobre todo en los niños y personas mayores.
Regiones con mayor incidencia y vigilancia de otras infecciones
Los municipios con mayor número de casos fueron Usulután oeste, San Miguel centro, San Salvador oeste y este, y La Libertad sur, donde se registraron al menos tres casos relevantes en cada localidad durante la vigilancia epidemiológica.
El monitoreo sanitario también detectó cuatro casos de fiebre tifoidea en la primera semana y cinco en la segunda, lo que mantiene la alerta frente a enfermedades vinculadas a la calidad del agua y los alimentos.
Patógenos frecuentes y factores de riesgo
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), las enfermedades diarreicas son prevenibles, pero representan la tercera causa de muerte en niños de 1 a 59 meses a nivel mundial.
Los virus más comunes incluyen rotavirus, norovirus, adenovirus y astrovirus; las bacterias predominantes son E. coli, Salmonella, Shigella y Campylobacter; y entre los parásitos destacan Cryptosporidium, Giardia y Entamoeba.
La desnutrición aumenta la vulnerabilidad de los menores, y cada episodio diarreico puede deteriorar aún más su estado nutricional, convirtiendo estas enfermedades en una de las principales causas de malnutrición infantil en el país.
Prevención, clave para reducir los casos
Las autoridades de salud enfatizan la importancia de medidas de prevención: lavado constante de manos, consumo de agua segura, manejo adecuado de alimentos y limpieza del entorno.
Reforzar estas acciones es fundamental para proteger a la infancia y reducir el impacto de estas enfermedades en la población salvadoreña.



