
Tegucigalpa.- Las aulas de los centros educativos suelen ser testigos silentes de las desigualdades que enfrentan miles de niños y niñas en América Latina, donde un plato de comida caliente representa a menudo la diferencia entre la esperanza de aprender y el peso implacable de la desnutrición.

Bajo esa premisa humana, el país alberga un trascendental encuentro regional que convoca a delegados de dieciocho naciones para intercambiar experiencias exitosas, debatir estrategias y elevar los estándares de calidad en la nutrición escolar infantil.

Durante su intervención en el foro, el presidente Nasry Asfura subrayó que más de 1.2 millones de estudiantes reciben actualmente raciones de alimentos en sus centros de estudio, destacando que el gran desafío institucional radica en mejorar continuamente la calidad de los insumos y ampliar la inversión social.

El mandatario enfatizó además la importancia de vincular estos programas directamente con los productores locales, creando una red de abastecimiento que dinamice la economía del campo y garantice un futuro más próspero y saludable para las nuevas generaciones.



