
Las elecciones de medio mandato que se celebran este martes en Estados Unidos podrían modificar el escenario político de la región y limitar el margen de acción del presidente Donald Trump en temas como la migración, las sanciones contra Cuba y Venezuela, las disputas comerciales y la relación con los gobiernos latinoamericanos.
El resultado de estos comicios será determinante para conocer cómo quedará distribuido el poder en el Congreso estadounidense y qué capacidad tendrá la Administración Trump para impulsar nuevas medidas durante la segunda mitad de su mandato.
Un eventual avance del Partido Demócrata podría reducir el respaldo legislativo del mandatario republicano y dificultar la aprobación de algunas de sus iniciativas. Sin embargo, esto no significaría necesariamente un cambio inmediato en toda la política exterior de Washington hacia América Latina.
El politólogo e internacionalista Gabriel Clavijo explicó a EFE que, si los demócratas avanzan en estas elecciones, el margen institucional de Trump para sacar adelante sus reformas sería considerablemente más reducido.
Cuba y Venezuela, entre los países más expuestos a posibles cambios
Cuba y Venezuela figuran entre los países que podrían experimentar repercusiones ante una modificación del equilibrio político en el Congreso estadounidense.
Durante la Administración Trump, Washington ha incrementado la presión sobre Cuba mediante restricciones al suministro de petróleo y nuevas sanciones dirigidas a funcionarios, empresas estatales, negocios privados e inversionistas extranjeros.
Estas medidas han agravado las dificultades que enfrenta la isla, entre ellas los apagones y los problemas de abastecimiento energético.
A este escenario se suma la orden de arresto estatal contra el expresidente cubano Raúl Castro, obtenida en Florida el pasado 19 de octubre, según la información proporcionada.
Un mayor control demócrata en el Congreso podría dificultar la aprobación de nuevas medidas legislativas, condicionar la asignación de recursos y aumentar la supervisión sobre la política estadounidense hacia Cuba.
No obstante, un cambio en la composición legislativa no supondría por sí solo el levantamiento de las sanciones vigentes.
En el caso de Venezuela, Washington mantiene una relación pragmática con el Gobierno encargado de Delcy Rodríguez. Para Caracas, uno de los principales objetivos continúa siendo conseguir que Estados Unidos retire las sanciones económicas.
El internacionalista Mariano de Alba señaló a EFE que el resultado electoral no modificaría necesariamente quién define la política estadounidense hacia Venezuela, aunque sí podría cambiar los incentivos de los distintos actores involucrados.
México y Brasil enfrentan presiones comerciales de Trump
Las relaciones de Estados Unidos con México y Brasil también forman parte de los temas que podrían verse condicionados por el resultado electoral.
Aunque ambos países mantienen diferencias con Washington, sus gobiernos enfrentan el desafío de proteger sus intereses económicos y políticos sin deteriorar sus vínculos con uno de sus principales socios comerciales.
La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, ha mantenido una estrategia de negociación frente a los aranceles estadounidenses aplicados a sectores como el automotriz, el acero y el aluminio.
Al mismo tiempo, su Gobierno conserva la cooperación con Washington en materia migratoria y de seguridad, aunque ha insistido en la necesidad de respetar la soberanía mexicana y establecer reciprocidad en el combate al tráfico de armas.
Otro factor que influye en esta relación es la competencia económica entre Estados Unidos y China. México elevó los aranceles a productos chinos con el propósito de fortalecer la producción norteamericana, pero busca evitar una ruptura de sus relaciones comerciales con Pekín.
Brasil, por su parte, atraviesa una relación más complicada con la Administración Trump.
Los aranceles estadounidenses, las diferencias diplomáticas y la inclusión de dos bandas brasileñas vinculadas al narcotráfico en la lista de organizaciones terroristas han contribuido al deterioro de los vínculos entre Washington y el Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva.
El escenario también se ha reconfigurado tras la victoria de Lula en la segunda vuelta presidencial del 25 de octubre frente al senador Flávio Bolsonaro, quien viajó a Estados Unidos dos días después de perder las elecciones y recibió un mensaje de bienvenida de Trump.
Para el abogado y especialista en derecho constitucional Guilherme Amorim, un eventual avance demócrata podría obligar al mandatario estadounidense a actuar con mayor discreción en su respaldo a la familia Bolsonaro.
El Escudo de las Américas y los gobiernos aliados de Washington
Mientras algunos países mantienen diferencias con Trump, otros gobiernos latinoamericanos han estrechado sus relaciones con Estados Unidos mediante la iniciativa denominada Escudo de las Américas.
En este mecanismo participan Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú y Trinidad y Tobago.
El politólogo Gabriel Clavijo considera que esta iniciativa representa una herramienta para consolidar la influencia estadounidense en la región y fortalecer la posición de Washington frente a otros actores internacionales.
El acercamiento ocurre en un contexto de cambios políticos en América Latina, donde varios gobiernos han estrechado sus vínculos con la Administración republicana.
Sin embargo, la afinidad política no elimina las diferencias ni garantiza que todos los países respalden de manera automática las decisiones de Washington.
Argentina y El Salvador, dos casos de cooperación con Trump
Argentina representa uno de los casos en los que el respaldo económico de Estados Unidos ha tenido relevancia para el Gobierno de Javier Milei.
En 2025, Washington apoyó a la Administración argentina mediante un acuerdo de intercambio de divisas de hasta 20,000 millones de dólares y operaciones de compra de pesos para contener la volatilidad cambiaria.
Ese antecedente, sin embargo, no garantiza que se produzcan nuevas intervenciones financieras si Argentina enfrenta dificultades económicas.
Un avance demócrata en el Congreso podría complicar la aprobación de futuros mecanismos de asistencia, en momentos en que el Gobierno de Milei necesita asegurar divisas para cumplir con sus compromisos de deuda.
El Salvador también mantiene una relación cercana con la Administración Trump, particularmente en materia migratoria y de seguridad.
El Gobierno de Nayib Bukele se convirtió en un socio de Washington al aceptar la deportación de migrantes venezolanos hacia su megacárcel, dentro de la estrategia migratoria estadounidense.
Bolivia, bajo la Presidencia de Rodrigo Paz, también ha retomado la cooperación bilateral con Estados Unidos después de varios años de distanciamiento.
¿Qué está en juego para Latinoamérica?
El resultado de las elecciones de medio mandato no determinará por sí solo el rumbo de las relaciones entre Estados Unidos y América Latina, pero sí podría modificar las condiciones políticas e institucionales en las que Donald Trump desarrolla su política exterior.
Un Congreso con mayor presencia demócrata tendría más capacidad para supervisar las decisiones del Ejecutivo, condicionar recursos y dificultar determinadas iniciativas legislativas.
Para países como Honduras, que forma parte de la iniciativa Escudo de las Américas, el resultado también será relevante por el impacto que las decisiones de Washington pueden tener en asuntos de cooperación, migración, seguridad y relaciones económicas.
La región, por tanto, estará pendiente de la nueva distribución de fuerzas en el Congreso estadounidense y de cómo esta influirá en las prioridades de la Casa Blanca durante los próximos años.



