
Los accidentes viales no solo dejan personas fallecidas, lesionadas y familias afectadas. Cada siniestro también representa un costo para el Estado hondureño que involucra atención médica, ambulancias, investigación, reparación de infraestructura y otros servicios públicos.
De acuerdo con datos expuestos por el consultor Sinrry Salamanca, un estudio desarrollado con participación de técnicos de Naciones Unidas, el Banco Mundial y el Banco Central de Honduras estimó que la siniestralidad vial representa alrededor del 5.5 % del Producto Interno Bruto (PIB) del país.
La cifra coincide con datos divulgados por Naciones Unidas en 2023, cuando señaló que el costo económico de los accidentes de tránsito en Honduras equivalía al 5.5 % del PIB. En ese momento, además, los accidentes de tráfico eran identificados como la segunda causa de muertes violentas en el país, después de los homicidios.
¿Cuánto dinero pierde Honduras por los accidentes viales?
Según la explicación de Salamanca, el estudio tomó en cuenta los diferentes costos que se generan desde que ocurre un siniestro vial hasta la atención de sus consecuencias.
Para 2023, el impacto económico fue estimado en alrededor de 46,000 millones de lempiras, una cantidad que, de acuerdo con el consultor, se ha acumulado hasta alcanzar aproximadamente 156,000 millones de lempiras entre 2023, 2024 y 2025.
Esta última cifra corresponde a la estimación presentada por Salamanca durante su exposición. No debe confundirse el término “156 billones” utilizado verbalmente en la entrevista con la denominación numérica habitual en Honduras: L156,000 millones.
El cálculo busca mostrar que el problema de la seguridad vial trasciende el número de personas que mueren o resultan heridas en las carreteras.
El Banco Mundial también ha señalado que los accidentes de tránsito generan importantes costos económicos y sociales, particularmente en países de ingresos bajos y medios.
Un accidente puede costar más de medio millón de lempiras
Uno de los datos que más llama la atención es el costo que puede representar un solo evento vial para las instituciones públicas.
Salamanca explicó que, al sumar la participación de las diferentes entidades que intervienen, un siniestro vial puede representar alrededor de L522,000.
El cálculo contempla, entre otros aspectos, el despacho de una ambulancia después de una llamada al 911, la movilización de los equipos de emergencia, la intervención de los agentes de la Sección de Investigación de Accidentes de Tránsito (SIAT), la atención hospitalaria y las acciones necesarias cuando existe daño en la infraestructura pública.
Es decir, el impacto económico comienza prácticamente desde los primeros minutos después de ocurrido el accidente.
A esto se suman los gastos que deben realizar las instituciones cuando una persona necesita hospitalización, cirugías, cuidados intensivos o rehabilitación.
El costo también llega a los hospitales
De acuerdo con los datos de la Secretaría de Salud citados por Salamanca, la atención de una persona en una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) puede representar alrededor de L443,000 por día, según la referencia presentada durante su exposición.
Este tipo de gastos evidencia cómo un accidente de tránsito puede generar una cadena de costos que involucra diferentes instituciones del Estado.
Además de la atención médica, Salamanca mencionó gastos asociados con ambulancias, investigación de los hechos, intervención sobre infraestructura dañada y representación del Estado para reclamar la reparación de bienes públicos.
Según su explicación, la Procuraduría General de la República (PGR) puede incurrir en costos cercanos a L38,000 relacionados con la representación del Estado en procesos para reclamar daños a infraestructura pública.
El impacto no termina en el lugar del accidente
La dimensión económica de los accidentes viales en Honduras no se limita al dinero que desembolsa el Estado.
Cuando una persona fallece o queda incapacitada como consecuencia de un siniestro, también se produce una pérdida de ingresos para su hogar y, en muchos casos, aumenta la vulnerabilidad económica de toda la familia.
Salamanca señaló que en Honduras se registran alrededor de siete muertes diarias relacionadas con eventos viales, una cifra que, de mantenerse, supone cerca de 50 familias afectadas cada semana.
El impacto puede ser todavía mayor cuando la víctima era quien generaba los principales ingresos del hogar.
El consultor puso como ejemplo la composición promedio de las familias hondureñas y explicó que la muerte de uno o ambos padres puede dejar a los hijos en una situación de vulnerabilidad, especialmente cuando no existen mecanismos suficientes para sustituir el ingreso perdido.
La Organización Mundial de la Salud ha advertido que las lesiones causadas por el tránsito constituyen una importante carga de salud pública y que más de la mitad de las muertes ocurren entre peatones, ciclistas y motociclistas, especialmente en países de ingresos bajos y medios.
Seguridad vial busca convertirse en política pública
Ante este panorama, el análisis sobre el costo de los accidentes forma parte de la discusión para establecer una política pública de seguridad vial en Honduras.
El objetivo es pasar de una respuesta principalmente posterior al accidente a una estrategia que permita prevenir los siniestros y reducir tanto las muertes como las lesiones.
En 2023, Naciones Unidas calificó la seguridad vial como un tema crítico para Honduras y reportó más de 14,000 accidentes viales y más de 1,700 muertes relacionadas con estos hechos durante ese año.
La propuesta internacional de seguridad vial contempla un enfoque integral que incluye la gestión de las carreteras, vehículos más seguros, comportamiento de los usuarios y una respuesta médica adecuada después de los accidentes.
Esto significa que reducir las muertes en carretera no depende únicamente de sancionar a los conductores, sino también de mejorar infraestructura, controles, atención de emergencias, educación vial y capacidad institucional.
Los siniestros viales, entre las principales causas de muerte
Otro de los puntos señalados por Salamanca es el peso de los siniestros viales en las estadísticas de mortalidad de Honduras.
Según su explicación, las muertes derivadas de eventos viales ocupan el segundo lugar entre las muertes violentas, después de los homicidios.
Esta clasificación también fue señalada por Naciones Unidas y el Banco Mundial en 2023. En ese momento, Naciones Unidas informó que los accidentes de tráfico constituían la segunda causa de muertes violentas en Honduras.
El problema, además, tiene una repercusión sobre los indicadores de violencia del país, debido a que las muertes ocasionadas por hechos viales no corresponden a fallecimientos por causas naturales y forman parte de las estadísticas de muertes violentas.
Un problema que también afecta la economía
El costo de los accidentes viales representa, por tanto, una combinación de pérdidas humanas y económicas.
El 5.5 % del PIB atribuido al impacto de los accidentes de tránsito muestra que el problema también tiene consecuencias sobre los recursos que podrían destinarse a otras áreas del desarrollo.
El Banco Mundial ha advertido que los accidentes de tránsito representan una crisis tanto de salud pública como económica y ha planteado la necesidad de aumentar las inversiones en infraestructura segura, cumplimiento de las normas, seguridad vehicular y atención de emergencias.



