
Tegucigalpa.- La consejera presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), Cossette López, lanzó una contundente advertencia sobre una nueva parálisis que afecta el funcionamiento del máximo órgano electoral. Según López, el estancamiento administrativo y operativo del ente pone en serio peligro la transparencia y el desarrollo de los próximos comicios, lo que representa una amenaza directa para la estabilidad democrática de Honduras.
La funcionaria señaló que la falta de consensos y la inasistencia de algunos concejales a las sesiones de pleno están bloqueando decisiones críticas, incluyendo la adjudicación de auditorías y la aprobación de pliegos de condiciones esenciales.
Sabotaje institucional y “excusas legales”
En sus declaraciones, López fue enfática al describir la situación como un bloqueo deliberado que impide avanzar en el cronograma electoral:
- Inasistencias injustificadas: Denunció que la falta de quórum, motivada por la ausencia de consejeros propietarios y suplentes, ha impedido que el pleno sesione con normalidad, afectando trámites legales obligatorios.
- Uso de tecnicismos: Criticó que se utilicen “excusas legales y pareceres particulares” para evadir las responsabilidades estipuladas en la ley, lo que a su juicio busca dilatar procesos técnicos que ya deberían estar en marcha.
- Riesgo país: Advirtió que esta inactividad no es solo un problema administrativo, sino un escenario que podría dar pie a cuestionamientos sobre la legitimidad del proceso, vulnerando el derecho ciudadano a una transmisión de resultados confiable.
Llamado a la responsabilidad ciudadana
Ante la gravedad de los hechos, la consejera instó a las fuerzas políticas y a sus pares dentro del Consejo a anteponer los intereses de la patria sobre las agendas partidarias. “El CNE no puede seguir detenido bajo esquemas que solo buscan ejercer control político”, manifestó. López reafirmó su compromiso de agotar todos los trámites legales para dar continuidad a las actividades, asegurando que la verdad histórica sobre estos intentos de someter al órgano electoral debe ser conocida por el pueblo hondureño para evitar que la parálisis institucional se convierta en la norma.



