
Tegucigalpa.- La Secretaría de Gestión de Riesgos y Contingencias Nacionales (COPECO) ha elevado este miércoles el nivel de alerta para el departamento de Gracias a Dios, situándolo en Alerta Amarilla, mientras se mantiene la Alerta Verde para cinco municipios estratégicos del departamento de Olancho: Juticalpa, San Francisco de Becerra, Patuca, Catacamas y Dulce Nombre de Culmí. Esta determinación, vigente por un período de 24 horas a partir de las 2:00 de la tarde, responde a la influencia continua de una vaguada en altura que afecta significativamente el territorio nacional.
Según los análisis del Centro de Estudios Atmosféricos, Oceanográficos y Sísmicos (CENAOS), las precipitaciones se mantendrán durante lo que resta de este día y el jueves, concentrándose con mayor intensidad en las regiones Occidental, Norte y Oriental del país. El fenómeno meteorológico ha provocado un incremento sostenido en los caudales de los ríos que desembocan en la costa Caribe de La Mosquitia, elevando el riesgo de inundaciones repentinas y deslizamientos de tierra en las zonas identificadas como vulnerables.

Medidas de prevención y proyecciones meteorológicas
Las autoridades han emitido recomendaciones urgentes para salvaguardar la vida de los ciudadanos ante el pronóstico de mal tiempo:
- Evitar riesgos: Se hace un llamado a la población a abstenerse de intentar cruzar ríos, quebradas o vados que presenten niveles elevados, debido al peligro inminente de arrastre por corrientes.
- Monitoreo constante: Se solicita a los habitantes mantenerse informados exclusivamente a través de los canales oficiales de COPECO y seguir las instrucciones de los comités de emergencia local.
- Tendencia climática: Se estima que para la tarde del jueves las lluvias comiencen a reducir su intensidad; sin embargo, el proceso de escorrentía en los afluentes de la zona de La Mosquitia se mantendrá activo, por lo que la vigilancia deberá continuar.
El Gobierno de la República, a través de este boletín oficial (No. 023 – 2026), reafirma su compromiso con la protección civil y el monitoreo permanente de las condiciones hidrometeorológicas. La capacidad de respuesta está activa para atender cualquier contingencia derivada de los niveles de saturación en el suelo, instando a la ciudadanía a actuar con responsabilidad ante la inestabilidad atmosférica presente en gran parte del país.



