
Yoro.- En el marco de las operaciones sostenidas para erradicar las economías subterráneas que socavan la paz social, las fuerzas de seguridad del Estado propinaron un nuevo revés a las redes del crimen organizado. Mediante labores de inteligencia y reconocimientos tácticos ejecutados en zonas montañosas del departamento de Yoro, los cuerpos operativos lograron ubicar y neutralizar múltiples centros de producción de sustancias prohibidas que operaban clandestinamente en terrenos de difícil acceso.

El despliegue policial y militar permitió la localización de tres plantaciones dedicadas al cultivo de hoja de coca, las cuales abarcaban una extensión aproximada de siete manzanas de terreno y albergaban cerca de veinticinco mil arbustos en pleno desarrollo. Las operaciones se extendieron hacia la jurisdicción rural del municipio de Yoro, específicamente en la aldea El Bañadero, donde los uniformados detectaron un sembradío adicional de marihuana que cubría cerca de una manzana, conteniendo aproximadamente tres mil quinientos especímenes listos para su procesamiento.

Con estas intervenciones tácticas ejecutadas en la zona norte, las estadísticas oficiales acumuladas durante el presente año reflejan la magnitud del flagelo y la respuesta gubernamental. En lo que va de este periodo, los registros contabilizan la destrucción de cincuenta y cuatro plantaciones de hoja de coca que superaban los setecientos sesenta y cinco mil arbustos, así como la inhabilitación de dieciocho cultivos de marihuana con más de ciento setenta mil plantas erradicadas.

Las autoridades castrenses reiteraron que estas acciones forman parte de una estrategia integral orientada a cortar los tentáculos financieros del narcotráfico internacional que utiliza el territorio nacional como zona de cultivo y tránsito. La destrucción sistemática de estos viveros ilícitos debilita significativamente la capacidad operativa de las estructuras criminales y previene la comercialización de drogas en los mercados locales y extranjeros.

La ofensiva institucional continuará desplegándose en puntos geográficos estratégicos del país, priorizando aquellas áreas montañosas donde las organizaciones delictivas intentan establecer enclaves de producción agrícola ilegal. El Estado reafirma así su determinación de mantener el control territorial y garantizar la seguridad jurídica y ciudadana frente a las amenazas del crimen organizado transnacional.



