
Tegucigalpa, Honduras – En el inicio de la Semana Santa, el cardenal Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga envió un mensaje de reflexión al pueblo hondureño durante la homilía de Domingo de Ramos, recordando el profundo significado espiritual de estos días y la invitación permanente a la conversión.
Desde la Catedral Metropolitana de Tegucigalpa, el cardenal subrayó que la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén mantiene plena vigencia, y que hoy sigue estando del lado de los más necesitados, de quienes viven en situación de pobreza, marginación o dolor.
“Jesús quiere entrar hoy a Tegucigalpa y a toda Honduras en el inicio de la Semana Santa”, expresó, planteando a los fieles una pregunta central: ¿cómo lo recibiremos?
“No es la vida la que nos hiere, es el corazón alejado de Dios”
Durante su mensaje, el cardenal Rodríguez destacó el simbolismo del burrito en el que Jesús ingresó a Jerusalén, un gesto de humildad y paz en contraste con el caballo, tradicionalmente asociado a la guerra y al poder terrenal.
Haciendo un llamado a la introspección espiritual, afirmó que muchas veces las personas atribuyen sus dificultades a la vida misma, cuando en realidad el sufrimiento proviene de decisiones marcadas por el rencor, el odio, el egoísmo o el orgullo.
“No es la vida la que nos hiere, es el corazón alejado de Dios”, enfatizó, invitando nuevamente a los hondureños a fortalecer su fe en medio de los desafíos cotidianos.
Cristo sigue llegando con paz después de dos mil años
El cardenal Rodríguez recordó que, a pesar del paso del tiempo, Cristo continúa llegando a los corazones con paz y esperanza, especialmente en momentos de crisis personal o social. “Después de dos mil años, Cristo no nos ha defraudado; siempre llega con su paz”, afirmó.
Con este mensaje, pidió a los fieles vivir la Semana Santa con sinceridad, dejando a un lado sentimientos que nublan el espíritu y abriendo espacio a la reconciliación interior.



