
Tegucigalpa.- En un panorama marcado por los persistentes desafíos de seguridad pública, la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ) emitió un severo pronunciamiento para visibilizar la grave vulnerabilidad que padecen los menores de edad en el territorio nacional. De acuerdo con las proyecciones y análisis divulgados por la organización civil, el flagelo del ultraje y la agresión sexual infantil alcanza proporciones críticas, con un promedio estimado que asciende a cincuenta y siete casos diarios, evidenciando una crisis estructural en los mecanismos de protección a la infancia.
Los datos revelados por la entidad colocan en el centro del debate la urgencia de articular respuestas institucionales contundentes frente a un delito que históricamente ha permanecido bajo el velo de la impunidad y el silencio familiar. Diversos sectores sociales y organizaciones defensoras de derechos humanos han insistido en la necesidad imperativa de dotar al sistema judicial de herramientas normativas más eficientes, capaces de frenar la espiral de agresiones y garantizar la persecución implacable de los infractores que atentan contra la integridad de niñas, niños y adolescentes.
Ante este escenario desolador, congresistas y activistas han redoblado la exigencia para que el Poder Legislativo discuta y apruebe con carácter de urgencia marcos legales especializados, tales como la propuesta de la Ley CASI, orientada a robustecer la prevención, la sanción y la atención integral de las víctimas. Los expertos señalan que la falta de denuncias formales, sumada a las deficiencias operativas de las fiscalías y los juzgados, perpetúa un ciclo de desprotección que margina a los sectores más indefensos de la sociedad hondureña.
Con la divulgación de estas cifras, la ASJ exhorta al Estado y a las instituciones del sector justicia a asumir un rol activo en la erradicación de toda forma de violencia vicaria y abusos contra la niñez. La organización enfatizó que la reconstrucción del tejido social exige un compromiso presupuestario y político real, alejando la apatía gubernamental de uno de los problemas más lacerantes que menoscaban el porvenir de la nación.



