
Choluteca.- En una rigurosa jornada de fiscalización orientada a salvaguardar la nutrición de la infancia hondureña, altas autoridades del Poder Legislativo y representantes del Programa Mundial de Alimentos (PMA) se desplazaron este miércoles hasta la comunidad de El Chaparrón, en el municipio de Pespire, departamento de Choluteca. La comitiva oficial, encabezada por la directora del Despacho de Acción Social y Esperanza, Yohana Estrada de Zambrano, y la diputada Alejandra Burgos, supervisó la distribución de raciones alimenticias en el Centro de Educación Básica José Trinidad Reyes, constatando la correcta ejecución de una estrategia que busca blindar a los estudiantes frente a la vulnerabilidad climática.

La iniciativa, articulada bajo el esquema del programa «Ración Fresca», forma parte de un despliegue a gran escala que beneficia de manera directa a aproximadamente un millón doscientos mil niños y niñas matriculados en más de veintiún mil centros educativos de todo el territorio nacional. Durante su recorrido por el municipio sureño —una de las demarcaciones geográficas más golpeadas por los déficits hídricos asociados al fenómeno de El Niño—, Estrada de Zambrano subrayó la prioridad institucional de asegurar el sustento diario de los menores, enfatizando que la cooperación interinstitucional constituye el único medio eficaz para neutralizar las amenazas de la crisis alimentaria sobre las comunidades rurales.
Por su parte, la legisladora Alejandra Burgos, presidenta de la Comisión de Seguridad Alimentaria del Congreso y en representación de la junta directiva del poder legislativo presidido por Tomás Zambrano, destacó la eficacia del modelo de colaboración con los organismos multilaterales. En el mismo sentido, la directora regional para América Latina y el Caribe del PMA, Lena Savelli, reconoció el firme respaldo del gobierno hondureño y de los gobiernos locales, personificados en el alcalde municipal Héctor García, ponderando que la sinergia multisectorial es indispensable para garantizar una nutrición adecuada que potencie el rendimiento escolar de las futuras generaciones.

Con el desarrollo de estas supervisiones en terreno, las instituciones del Estado y la cooperación internacional reafirman su compromiso de mantener una presencia activa en las zonas de mayor rezago socioeconómico del país. Las autoridades concluyeron que la continuidad de los programas de alimentación escolar no solo representa una red de contención frente a las emergencias climáticas, sino también una inversión estratégica para edificar un futuro con mayores oportunidades de desarrollo humano en Honduras.



