
Estados Unidos.- El expresidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, emitió un mensaje contundente este viernes en el que reafirmó haber sido siempre inocente de los cargos que se le imputaron en el pasado. El exmandatario calificó su caso como un “hecho histórico” respaldado por la revisión de dos poderes del Estado de los Estados Unidos, los cuales, según sus declaraciones, han validado la falta de fundamento en las acusaciones.
Respaldo del Poder Ejecutivo y Judicial de EE. UU.
Hernández destacó que el Poder Ejecutivo estadounidense, tras un análisis detallado de su equipo, concluyó que su proceso fue una “horrible cacería de brujas” y un montaje. Asimismo, señaló que el Poder Judicial, a través de dos cortes federales de apelaciones, coincidió en que su caso era improcedente. El expresidente enfatizó que los mismos fiscales que lo acusaron decidieron no oponerse a la anulación de su expediente, lo que resultó en que su condena fuera desestimada y borrada de los registros legales.
Un llamado humano y retorno al país
Más allá de los términos legales, Hernández habló desde su faceta personal como padre y abuelo, expresando su deseo de reunificarse con su familia tras cuatro años de separación injusta. Reconoció que existen riesgos contra su vida en Honduras que complican su seguridad, pero reclamó su derecho a recuperar el tiempo perdido. “He pagado un precio altísimo por mentiras que hoy han sido destruidas”, manifestó al solicitar que cese la persecución en su contra.
Impacto legal y soberanía
El exgobernante recordó que Honduras, al tener un tratado de extradición vigente con Estados Unidos, está obligada a respetar el resultado legal definitivo que lo favorece. Concluyó su mensaje asegurando que regresa con la “frente en alto” y que su nombre ha sido limpiado por el mismo sistema de justicia que intentaron utilizar para destruirlo políticamente, confirmando su intención de volver a tierras hondureñas



