España.- Una trágica colisión entre dos trenes de alta velocidad de la ruta Madrid-Sevilla, ocurrida a la altura de la localidad de Urda a unos ciento veinte kilómetros de la capital española, dejó un saldo devastador de al menos sesenta y ocho personas fallecidas y decenas de heridos tras un supuesto fallo en los sistemas de señalización automatizada.

Según las declaraciones brindadas por el ministro de Transportes, Óscar Puente, la incidencia inicial provocó el bloqueo temporal de los convoyes en la zona, momento en el cual el centro de control de la estación de Atocha emitió la controvertida orden de reanudar la marcha de una de las unidades, la cual terminó impactando de manera frontal contra otro tren que permanecía detenido en las vías.
Las altas esferas del gobierno, encabezadas por el presidente Pedro Sánchez, se apersonaron al lugar de los hechos para exigir una investigación exhaustiva que determine las posibles negligencias y fallos institucionales, recordando que este suceso enluta nuevamente al país tras el trágico precedente registrado en la misma línea el pasado dieciocho de enero.

Mientras los líderes de la oposición y los gremios ferroviarios exigen explicaciones claras sobre el estado real de la infraestructura y los protocolos de seguridad, el Sindicato Ferroviario advirtió sobre la precipitación de señalar un error humano directo antes de concluir los peritajes técnicos correspondientes.



