
San Pedro Sula.- En medio de las evaluaciones ambientales que monitorean de manera permanente el ecosistema marino, las autoridades competentes señalaron que las macroalgas de sargazo mantienen presencia en el litoral atlántico del país. No obstante, las mediciones científicas y los análisis satelitales recientes confirman que la densidad del arribazón ha comenzado a descender paulatinamente, ofreciendo un respiro a las comunidades costeras y a los operadores turísticos que dependen de la limpieza de las playas.
Las brigadas de limpieza y los comités ecológicos locales se mantienen en constante actividad para remover los restos de algas acumuladas en las zonas de rompiente, evitando así la descomposición orgánica que afecta la estética paisajística y genera impactos negativos en la actividad económica regional. Pese a la reducción en la concentración del sargazo, los expertos advierten que las corrientes marinas continúan transportando remanentes hacia las playas hondureñas debido a la variabilidad estacional de los vientos alisios.
Las instituciones de protección ambiental y gestión de riesgos reiteraron la necesidad de consolidar protocolos permanentes de manejo y aprovechamiento de estos recursos marinos, explorando alternativas industriales como su uso en abonos orgánicos. La coordinación interinstitucional busca mitigar los daños ecológicos en los arrecifes coralinos y asegurar que los balnearios del Caribe mantengan condiciones óptimas para el disfrute de los visitantes nacionales y extranjeros.
La evolución del fenómeno marino seguirá siendo vigilada de cerca por los centros de investigación oceanográfica durante las próximas semanas, a la espera de que las condiciones meteorológicas estabilicen por completo las aguas territoriales. Las autoridades locales exhortaron a la ciudadanía a sumarse a las jornadas de limpieza comunitaria para preservar la salud de los ecosistemas marino-costeros del país.



