
Ciudad del Vaticano. — Ante una abarrotada plaza de San Pedro con más de 50,000 fieles, el papa León XIV presidió este Domingo de Resurrección su primera Pascua como pontífice y ofreció la tradicional bendición “Urbi et Orbi”, marcada por un mensaje profundamente espiritual y centrado en la paz, pero sin mencionar conflictos concretos.
A diferencia de lo habitual en estos discursos, donde los papas suelen referirse a guerras activas y crisis internacionales, León XIV optó por una reflexión más global. Invitó a los creyentes del mundo a no resignarse ante el mal, el odio y la guerra, y a mantener la esperanza como respuesta frente a los sufrimientos que golpean a pueblos enteros.
Un mensaje sin menciones directas a conflictos
En un giro inusual respecto a pontífices anteriores, León XIV decidió no citar países o escenarios específicos, aunque sí lanzó un firme llamado a frenar toda forma de violencia y a trabajar por una paz auténtica.
Este cambio contrasta con su mensaje navideño, en el que sí mencionó abiertamente a Israel, Palestina, Ucrania y pidió diálogo en varios países de América Latina. Esta vez, prefirió hablar desde un enfoque más universal, buscando un mensaje que abarcara a todos los pueblos afectados por la guerra.
Como novedad, el pontífice anunció una vigilia de oración por la paz para el próximo sábado 11 de abril, que se realizará en la basílica de San Pedro y será abierta a fieles de todo el mundo.
Una plaza repleta para la misa de Pascua
Antes de la bendición, el papa celebró la misa del Domingo de Resurrección ante decenas de miles de personas en una plaza decorada con las tradicionales flores que llegan cada año desde Holanda.
Durante la homilía, exhortó a los creyentes a mantener la esperanza frente a las guerras, la violencia y lo que llamó la “idolatría del lucro”, advirtiendo que esta última continúa saqueando los recursos de la tierra y profundizando desigualdades.
Al finalizar la celebración, León XIV recorrió la plaza y parte de la vía de la Conciliación en el papamóvil, deteniéndose en repetidas ocasiones para bendecir y saludar a niños, entre aplausos y muestras de afecto de peregrinos provenientes de distintos continentes.
Una Semana Santa marcada por llamados a la paz
El mensaje pacifista ha sido una constante durante esta Semana Santa. En el Via Crucis celebrado en el Coliseo cuyas meditaciones fueron encomendadas a un fraile de Tierra Santa, también se hizo una advertencia contra la guerra, los abusos de poder y la tiranía. Nuevamente, sin alusiones directas a países en conflicto.
Durante la Vigilia Pascual, León XIV instó a no permitir que “las losas de la guerra, la injusticia y la división entre pueblos” paralicen al mundo.



