
Tegucigalpa.- La Secretaría de Relaciones Exteriores y Cooperación Internacional ha trazado una nueva hoja de ruta para la diplomacia hondureña en 2026, centrada en la protección integral de la diáspora y la restauración de la confianza con socios estratégicos tradicionales. Bajo la nueva administración, la cancillería busca transformar el servicio exterior en una herramienta directa de desarrollo, alejándose de las tensiones ideológicas para priorizar resultados pragmáticos y asistencia consular eficiente.
Migrantes al centro: Reforma consular y protección ciudadana
El nuevo enfoque diplomático sitúa a los hondureños en el exterior como la prioridad absoluta de las misiones internacionales. Entre las medidas inmediatas destacan:
- Modernización consular: Agilizar la emisión de pasaportes y documentos de identificación mediante tecnología digital para reducir los tiempos de espera en consulados clave de Estados Unidos y España.
- Defensa legal y protección: Fortalecer las unidades de asistencia jurídica para connacionales en procesos de deportación o vulneración de derechos humanos.
- Vinculación económica: Crear mecanismos que faciliten la inversión productiva de las remesas en las comunidades de origen, transformando el flujo financiero en desarrollo local.
Reconstrucción diplomática: El retorno a los foros internacionales
Honduras busca recuperar su protagonismo en la arena internacional mediante el fortalecimiento de relaciones bilaterales basadas en el respeto mutuo y la cooperación técnica. Un paso fundamental en esta estrategia es la reincorporación del país al Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI), enviando una señal clara de seguridad jurídica a la comunidad internacional. El objetivo es atraer inversión extranjera directa que contribuya a los ejes de salud, educación e infraestructura planteados por el Ejecutivo.
Eficiencia exterior: Reducción del gasto y profesionalización
En línea con la política de austeridad del nuevo gobierno, la cancillería implementará una reestructuración del servicio exterior. Esto implica una revisión de las sedes diplomáticas para asegurar que cada embajada y consulado cumpla una función estratégica real, eliminando gastos innecesarios y priorizando la meritocracia en la selección del personal diplomático. Se busca una “cancillería de puertas abiertas” que sirva como enlace técnico para gestionar donaciones y proyectos de cooperación que impacten directamente en la mora quirúrgica y la red escolar.



