
Tegucigalpa.- El exjefe del Estado Mayor Conjunto, Romeo Vásquez Velásquez, rompió el silencio con declaraciones que han sacudido el escenario público. En un relato cargado de sentimiento y decepción, el general en condición de retiro lamentó la situación legal y personal que enfrenta tras décadas de servicio uniformado.

Perseguido y con precio a su cabeza
Vásquez Velásquez no ocultó su dolor por el trato recibido por parte de las autoridades y el sistema judicial:
- La recompensa: “Me duele que después de haber servido a Honduras, terminé enchachado y con una recompensa de L 35 millones”, expresó, comparando su situación con la de un criminal de alta peligrosidad.
- La huida: El exjerarca militar relató que tuvo que desplazarse de forma clandestina por diversos puntos del territorio nacional para evitar su captura. En un tono casi anecdótico, confesó: “Hasta por enfrente de la casa de Mel Zelaya pasé” mientras andaba huyendo.

FFAA: “Infiltradas por políticos”
Uno de los puntos más críticos de su intervención fue la denuncia sobre la pérdida de institucionalidad en las Fuerzas Armadas:
- El “Loro” activista: Según Romeo, la institución militar fue infiltrada por intereses partidarios. Denunció que los políticos “tenían un activista que repetía como loro los insultos contra mí”, refiriéndose a una campaña de desprestigio orquestada desde adentro para destruir su imagen.
- Instrumentalización: El general retirado advirtió que la politización de los cuarteles es un peligro para la democracia, asegurando que se ha utilizado a la estructura militar para fines particulares y no para la defensa de la patria.

Un cierre amargo
Para Vásquez, verse engrillado (“enchachado”) representa el punto más bajo de una carrera que él considera fue de entrega total al país. Sus declaraciones dejan entrever una profunda fractura entre la vieja guardia militar y las actuales administraciones políticas.



