
Texas, Estados Unidos – La hondureña Carmen Mejía fue puesta en libertad en Texas luego de pasar 22 años en prisión por un crimen que no cometió, tras ser exonerada por la justicia estadounidense.
De acuerdo con medios locales, la mujer fue liberada la madrugada de este miércoles después de que un juez del condado de Travis desestimara formalmente el caso en su contra, cerrando así uno de los procesos judiciales más largos y polémicos relacionados con una condena errónea.
La abogada Vanessa Potkin, integrante de la organización Innocence Project, confirmó al diario Austin American-Statesman que Mejía ya se encuentra en libertad y que no será deportada, pese a que existía la posibilidad de que las autoridades migratorias iniciaran un proceso en su contra.

Nuevas pruebas demostraron su inocencia
La liberación de Mejía se produjo luego de que un tribunal de apelaciones declarara su inocencia a finales de enero, tras analizar nuevas pruebas que cambiaron el rumbo del caso.
La mujer había sido condenada por la muerte de un bebé de 10 meses ocurrido en 2003, cuando el menor estaba bajo su cuidado. En aquel momento, la fiscalía argumentó que el niño había fallecido porque un adulto lo habría mantenido intencionalmente bajo agua hirviendo.
Sin embargo, años después, especialistas revisaron nuevamente la evidencia médica y concluyeron que las lesiones eran compatibles con un accidente doméstico causado por agua extremadamente caliente proveniente del calentador de la vivienda.
Según los expertos, el aparato no contaba con dispositivos de seguridad para controlar la temperatura, lo que pudo provocar el fatal incidente.

Temía ser deportada tras su liberación
A pesar de haber sido exonerada, Mejía enfrentaba el riesgo de ser retenida por autoridades migratorias.
Esto se debe a una normativa que permite mantener bajo custodia durante 48 horas a personas solicitadas por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), mientras se decide si serán deportadas, trasladadas a un centro de detención migratoria o puestas en libertad.
Finalmente, las autoridades confirmaron que la hondureña no será deportada, permitiéndole recuperar su libertad tras más de dos décadas de encarcelamiento.
Llegó a Estados Unidos huyendo de la pobreza
Según información del Innocence Project, Carmen Mejía llegó a Estados Unidos en 1995, escapando de la pobreza y de un entorno familiar abusivo en Honduras.
Para el momento de su arresto en 2003, la mujer contaba con Estatus de Protección Temporal (TPS) y permiso de trabajo en Estados Unidos.
Su defensa ha señalado que durante los años en prisión Mejía se aferró a la esperanza de reunirse nuevamente con sus hijos, lo que la motivó a seguir luchando para demostrar su inocencia.
“Sería la máxima injusticia que después de demostrar su inocencia fuera enviada a otra forma de encarcelamiento”, expresó anteriormente su abogada Vanessa Potkin.



