
Tegucigalpa.- El comisionado en condición de retiro, Leandro Osorio, ha generado debate en el sector defensa al afirmar que la titularidad de la Secretaría de Seguridad debe recaer en un oficial de carrera policial y no en un civil. Según el experto, la complejidad de la criminalidad actual en Honduras demanda un liderazgo que conozca desde adentro la operatividad y las debilidades estratégicas de la institución.
Identidad institucional: El fin de los nombramientos políticos
Osorio sostiene que para lograr una verdadera transformación en el sistema de seguridad pública, es necesario romper con la tradición de colocar a figuras políticas o civiles sin formación táctica al mando de la policía. Entre sus argumentos principales destacan:
- Conocimiento de campo: Un policía de carrera comprende la logística, el despliegue territorial y las necesidades reales de los agentes en las calles.
- Disciplina y mando: La verticalidad de la Policía Nacional se fortalece cuando quien dirige la institución comparte la misma doctrina y formación profesional.
- Resultados inmediatos: Osorio asegura que un perfil técnico permitiría una ejecución más ágil de las estrategias contra la extorsión y el narcotráfico.
Desafíos urgentes: Una agenda de seguridad estancada
La propuesta surge en un momento crítico donde la percepción de inseguridad ciudadana ha vuelto a los primeros planos de la opinión pública. El excomisionado señala que el próximo ministro enfrentará retos monumentales, tales como la depuración continua de la fuerza, la modernización de la investigación criminal y la recuperación de territorios controlados por bandas delictivas. Para Osorio, solo alguien que haya “sudado el uniforme” tendrá la autoridad moral y técnica para exigir resultados a las diferentes direcciones policiales.
¿Hacia una nueva era en la Secretaría de Seguridad?
Las declaraciones de Osorio llegan en medio de las expectativas por los posibles cambios en el gabinete del Ejecutivo para este 2026. Aunque la decisión final recae en la Presidencia de la República, el llamado del oficial retirado resuena en diversos sectores que piden que la seguridad deje de ser una moneda de cambio política y se convierta en una política de Estado dirigida por expertos en la materia.



